Veinticinco años después de su llegada al mercado estadounidense, la Game Boy Advance continúa siendo recordada como una de las consolas portátiles más influyentes de todos los tiempos.

Lanzada el 11 de junio de 2001, la sucesora de la exitosa Game Boy marcó un importante salto tecnológico para Nintendo y abrió las puertas a una nueva etapa para los videojuegos portátiles.

Con un diseño horizontal, una pantalla más potente y una capacidad gráfica muy superior, la consola permitió que los jugadores disfrutaran experiencias más ambiciosas en cualquier lugar. Además, mantuvo la compatibilidad con gran parte del catálogo de Game Boy y Game Boy Color, una característica que facilitó la transición entre generaciones.

La Game Boy Advance también fue el hogar de títulos que hoy son considerados clásicos, franquicias como Mario, Zelda, Metroid, Pokémon y Fire Emblem encontraron en la consola algunos de sus capítulos más recordados.

La portátil vendió decenas de millones de unidades en todo el mundo y contribuyó a mantener el liderazgo de Nintendo en el mercado de las consolas portátiles durante los primeros años del siglo XXI.

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