Tuvo que huir de El Salvador a finales de los años 70 debido a la difícil situación que atravesaba el país en los momentos previos a la Guerra Civil. El cambio fue drástico, pero asegura que los principios que le enseñaron: entre ellos ayudar a los más necesitados, nunca los perdió.
Se unió a la fundación «Rescate», que ayudaba a los refugiados salvadoreños que llegaban a EE. UU. debido a la guerra. Fue ahí donde la encontró su camino al cine.
Se trata de Gloria Sandoval, quien ha forjado una carrera en Hollywood a través de diferentes papeles como extra, a tal grado de haber compartido pantalla con actores como Ben Stiller, Sofía Vergara, Al Pacino, Robert Downey Jr. entre otros. En una conversación con Diario El Salvador, relató su historia.

1-Hablenos un poco sobre de su infancia, sabemos que nace en Ciudad Barrios y vivió con su abuela durante un tiempo.
Vivía con mi tía, pero para mí ella mi abuela, mi mamá, todo para mí, ella se llamaba Carmen Escobar, y en el pueblo le decían a ella ya sus hermanas las carmelitas, eran varias hermanas, pero ella era la principal para mí. Yo nací el 4 de julio de 1957, ya estoy veterana… pero en Hollywood. Yo estoy orgullosa de mi pueblo, feliz de haber nacido aquí (El Salvador), y feliz de haber visitado mi pueblo.
2-Usted ha comentado que conoció a uno de los salvadoreños más reconocidos, y que incluso es familiar suyo: Monseñor Romero, háblenos un poco sobre ello.
Es un orgullo para mí, no llevo su sangre directamente, no soy hija de ninguno de sus hermanos, yo era la sobrina de un tercer familiar, pero sí, él era mi tío. Cuando yo estaba chiquita él era un seminarista, y yo siempre estaba alrededor, con él me bauticé, hice mi primera comunión, él educaba y aconsejaba a mi tía. Siempre enseñaba la humildad y sencillez, es un valor que no se puede comparar con nada material, porque es una herencia que nos dejan los que nos educan.

3-Por las circunstancias del país a finales de la década de los 70, se ve obligada a abandonar el país e ir a Estados Unidos, tener que abandonar a su familia fue una de las cosas más duras que vivió, pero este cambio le trajo oportunidades que no esperaba, sobre todo en la actuación.
En 1979 yo tuve que irme de El Salvador por primera vez hacia Estados Unidos, casi obligada. En esa época ya había disturbios, ya empezaba el movimiento fatal de lo que iba a ser la guerra. Salimos de este país como pudimos. Cuando llegué a los Estados Unidos solo llorando pasaba porque en mi pueblo yo no necesitaba estar trabajando, luchando, éramos hacendados de café. Monseñor (Romero) llegaba a la finca, y decía «quiero un cafecito», sino le bajábamos unos cocos para que tomara, se acostaba en una hamaca, le gustaba ver a los cortadores trabajando, era una persona humilde con un corazón adorable.
Cuando él murió, ya estaba en Estados Unidos, me llamaron y me dijeron «¿ya sabes a quién mataron?» yo respondí que no, y me respondieron «a tu tío, Óscar Romero», sentí como un baldazo de agua fría. No podía hablar, era una contradicción entre que no lo podía asimilar, era verdad o no, llamo o no llamo, y por poquito fui pensando en qué tenía que hacer. El mundo entero supo la noticia, pero en mi país fue donde recibieron ese dolor profundo, no pude venir al entierro de él.
4-Su primera participación como extra fue en la famosa película de Brian de Palma, «Scarface», que cuenta entre sus actores con Al Pacino y Michelle Pfeiffer, entre otros. ¿Cómo llegó la oportunidad de trabajar en una de las películas que es considerada de culto?
Yo estaba dando bolsas de comida a todos los refugiados que estaban viniendo (a Estados Unidos) pero ya para 1983, ya tenía 3 años casi, y habíamos fundado «Rescate», a nombre de mi tío Monseñor Óscar Romero, estábamos dando comida, cajas de ropa, todo lo que pudiéramos ayudar, buscarles hogar, hacer el papeleo para que al menos tuvieran un ID, todo refugiado llevaba un proceso. Yo quería ver qué podía hacer. Aquí en El Salvador me habían enseñado a ayudar a cualquier persona que lo necesitara. Mi tía y yo recibíamos de una fundación de aquí de los Estados Unidos, de las Naciones Unidas, cajas de ropa.
Yo me uní a «Rescate» porque vi que llevaba el nombre de mi tío, me dijeron que había llegado un señor muy importante que quería extras, no sabíamos que era eso, pero queríamos trabajar, no queríamos ser todo el tiempo voluntarios, teníamos que sobrevivir; si nosotros teníamos trabajo, íbamos a demostrarle a migración que no éramos carga, que éramos personas trabajadoras.
Un día entró un señor, no supe su nombre, y nos alineó, nos dijo que buscaba personas, pero sobre todo hombres, pero que nos iban a ocupar a todos, porque estaban tratando de ayudarnos, y que como nosotros teníamos experiencia de refugiados desde El Salvador, dijo que era eso lo que estaban buscando para un proyecto.

Luego, preguntó que quiénes de nosotros sabíamos usar armas, entonces yo me adelanté, y le dije que yo, me preguntó qué cuales y yo le dije que el machete. Me preguntó que qué era eso, y yo le expliqué. Y me dijo que me daría otro papel a mí. A los demás los escogieron para protagonizar a los refugiados en la escena inicial de la película, cerca del Staple Center de Los Ángeles, ahí reunieron a todos los extras, es la parte donde matan al traidor, en esa escena estamos. A mí me ocuparon en esa escena, también en la parte del night club, donde el personaje de Al Pacino está lavando platos, está renegando, que él no vino aquí a EE. UU. para hacer esto y el personaje de Steven Bauer lo regaña, y le dice que le va a ayudar a entrar a otro negocio, pero él sigue renegando porque tiene un carácter de mil demonios (Al Pacino), en la vida real y como actor, pero es divino ese señor.
Después salgo en otra escena en la playa, al extra lo ocupan aquí y allá, lo ocupan a uno de doctor, de abogado. Es bonito, pero es cansado, trabajamos 4 horas, 8 horas, y hasta 16 horas.
Cuando decían acción, nos quedábamos ahí parados, porque no estábamos educados para actuar, nos decían «muévanse», y siempre venía un traductor a darnos indicaciones. A los años me emocionaba diciendo «yo salgo en este pedacito de la película», pero las personas me respondían que yo no era la actriz principal, pero yo también decía «algún día». Sin embargo, nunca me imaginé que esa película sería tan poderosa, tan potente. Pero yo no me fijo con quién estoy trabajando, trato de ser sencilla en lo que hago.
5-Usted trabajó con Jon Favreau en la película Chef. Él es el responsable de cintas como «Iron Man», ha participado en diferentes películas de Marvel, y también es el encargado de «The Mandalorian». ¿Cómo es trabajar con directores de esa talla? Incluso en esa película estuvo con actores como Sofía Vergara o Robert Downey Jr.
Sí, trabajé con Jon Favreau. Nosotros siempre hacemos audición para ver si uno se queda con el papel. Yo había sido una housekeeper (ama de llaves), tenía experiencia diciendo «buenos días, señor, ¿va a querer cafecito?», eso me salía natural, todito eso me ha ayudado, entonces habían llevado a una muchacha morenita, y a mí, pero Jon Favreau dijo «no, yo quiero a Gloria, mándenmela ya a trabajar».
Me tocaba trabajar con Sofía Vergara. También estaba Dustin Hoffman, ellos para mí son muy importantes y lindos. Cuando él (Favreau) me dio una línea, yo le pregunté por qué solo una, y él me dijo «Gloria, no importan si tú tienes una línea o dos mil líneas, lo que importa es que tú estás dentro del proyecto». Luego me preguntaron «¿sabes con qué director estás trabajando?”, y yo dije «no», y empezaron a decir todo lo que ha hecho y yo respondí «ah bueno», pero eso sí, es adorable ese señor, es muy sencillo. Tienes que mostrar bastante profesionalismo, porque ellos son la máxima autoridad en ese tipo de proyectos.
6- Incluso ha trabajado en series, con actores como Simon Baker en «The Mentalist», o con Aaron Paul en la película «El Camino», que corresponde a «Breaking Bad». Háblenos un poco sobre eso.
Simon era el director y productor del episodio en el que participé, fui a audicionar a Warner Bros., pasé con él y todo. Hice el papel de una señora que se encuentra con Baker en Puerto Rico, estoy en una tiendita, y él llega y dice que quiere ocupar el teléfono, hace la llamada y luego me despido de él, pero en la cena, se regresa él, y me agarra la boca y me da un beso del que todo el crew se quedó impresionado, y yo pensé «qué rico», y le digo yo «excuse me, ¿esto está en el script (guión)? », «No» me responde, «Pero va a salir en cámara, lo voy a imprimir», todo el crew se quedó viéndonos, y pensando «cómo me gustaría estar en el lugar de ella».

7-En la actualidad está trabajando en un libro en el que narra su vida, ¿podría hablarnos más sobre eso?
Estoy trabajando en un libro, lo he dividido en 4, aún no está, aunque ya me lo pidieron, se llama «Mi niñez», que llega hasta la edad de 15 años, y también está «Mi juventud», que es hasta la edad de 18. Y hay una parte que es difícil de mencionarla, pero luego está «Gloria en Hollywood».
8-Usted mencionada que, con el Gobierno actual, se ha dado mucha apertura al cine con proyectos locales, e incluso mencionó que participa en una producción que se estrenará en diciembre próximo.
El proyecto se llama «El placer de dar placer» lo está produciendo René Mena, es un muchachito que no sé de dónde le sale tanta fuerza. En El Salvador hay cineastas, escritores, artistas, hay talento, están saliendo directores para hacer películas, uno de ellos es René Mena, también está Arturo Menéndez, y también se está llevando a cabo «La balada de Hortensia», yo no iba a estar en esta última, pero Arturo me conoce por años, entonces le dije que quería hacer un clip en mi pueblo, y él me dijo que, si me adaptaba unas dos líneas, y me invitó a formar parte de su proyecto.






