Un toque de «Limón y Sal» y pizcas de sentimiento, nostalgia y muchas emociones fue lo que regaló Julieta Venegas en una noche muy especial en El Salvador, este pasado jueves. El concierto de la artista latina se llevó a cabo en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE), donde cientos de personas se dieron cita para revivir muchas de las canciones que marcaron la época de los 2000 y 2010, en una viaje en el tiempo con música y ritmo.

Un toque nacional

La velada arrancó pasadas las 8:00 de la noche con la participación de Cazzeros, uno de los grandes talentos salvadoreños, quien fue gratamente recibido por el público entre aplausos, gritos y sus voces en cada canción.

Cazzeros desplegó un show con toques de indie, psicodelia, ritmo y variantes electrónicas con sus mejores temas, dando una buena vibra a una noche que aún tenía muchas emociones por cocinarse.

Julieta Venegas, una receta nostálgica perfecta

Tras el despliegue de talento de Cazzeros, cuando pasaban solo unos minutos de las 9:00 de la noche, Julieta Venegas se hizo presente en el escenario para iniciar una receta de canciones con el sabor especial que la caracteriza.

«Dime la Verdad» fue el primer tema de la noche, dando paso a «Caminar Sola» y, posteriormente a «Bien o Mal», con el que Venegas recurrió a uno de sus grandes amigos en el escenario: el acordeón.

«¡Buenas noches, El Salvador! Tanto tiempo sin vernos, pero estamos aquí, en esta bella noche, para bailar, cantar, reír, llorar y disfrutar con la música. Gracias por todo su cariño siempre y por todo el apoyo. ¡Me encanta estar en este escenario!», dijo Venegas al saludar al público.

Tras sus palabras, Venegas desplegó varios temas de su repertorio como «La Nostalgia», «Te Vi», «Eres Para Mí», entre otros, cada uno coreado por un público que rápidamente entró en su receta de ritmo y sentimiento.

Así fue como llegó «Algo está cambiando», un tema que fue recibido con una estrenduosa ovación, confirmando que siempre ha sido de los favoritos del público dentro del abanico de éxitos de Venegas.

«Despechada», «Amores Platónicos» y «Esperaba» fueron parte del repertorio, siendo este último uno de los más especiales, ya que está inspirado en el cantautor argentino Charly García, una de las máximas figuras de la música de América Latina.

«Adónde va el viento» fue otro de los temas más cantados por un público que encontró en la receta emotiva y melódica de Venegas un auténtico abrazo para el alma. «Este tema nos recuerda a todos que siempre estamos cambiando, estamos aprendiendo a ser mejores», comentó la artista.

Emociones al máximo

Las emociones fueron subiendo de tono con temas como «Eres Para Mí», pero el punto máximo llegó cuando Julieta Venegas dio paso a «Andar Conmigo», uno de sus grandes éxitos y el cual comenzó a marcar su trayectoria exitosa como cantautora y una de las máximas representantes de la música mexicana y latinoamericana.

Con un público compenetrado totalmente en el espíritu romántico y nostálgico de la música, llegó el turno para «Me Voy», recibido con una poderosa ovación y cantado a todo pulmón por los asistentes a la noche, quienes, incluso, lograron opacar el sonido en vivo con la poderosa emoción con la que entonaron cada nota de la canción.

Tras este tema, Venegas se despidió del público y el escenario apagó sus luces, pero el fervor del público hizo que la artista regresara rápidamente. «¿Qué? ¿Pensaron que me iría así no más? Nos faltan un par de canciones para ustedes», dijo a su regreso, dando paso al tema «El Presente», siempre agradecido por el público.

Finalmente, un tema que había sido pedido por la audiencia durante toda la noche, hizo su aparición: «Limón y Sal», uno de los temas, junto a «Me Voy», que han marcado la carrera de Venegas y que el público no dudo en cantar con todo su corazón, entregándose de lleno a la mezcla de ritmo, melodías, emociones y nostalgia que la artista méxico-estadounidense regresó en una inolvidable noche en San Salvador.

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