Músico, poeta y loco, como se autodenomina Martín Núñez, un músico cuyo nombre está escrito en las páginas de la historia de la música salvadoreña junto a su banda, «Prueba de Sonido», a la que le ha dedicado 30 años de su vida, y con la cual compusieron una de las canciones más populares de la escena musical de El Salvador: «Hacer Nuestro El Universo», contó a «Diario El Salvador» el camino hacia la celebración de su 30 aniversario que continuará con una historia que parece no tener final.
Martín cuenta el secreto detrás del éxito y vigencia de «Prueba de Sonido» luego de tres décadas en los escenarios gracias al apoyo del público y, sobre todo, por la composición artística colectiva construida por el talento y personalidad de cada uno de los integrantes de la banda fundada por Alex Oviedo, Nelson Erazo y Martín Núñez.
Las vueltas de la vida llevaron a Martín a vivir en el extranjero en busca de nuevas oportunidades, y en el camino, aquel que le trajo de vuelta a sus tierras natales, descubrió, disfrutó y aprendió más sobre la música, un campo de su experiencia cuyas vivencias le han convencido para asegurar que, nunca antes el El Salvador había existido una propuesta artístico-musical como «Prueba de Sonido».

¿Quién es Martín Núñez?
Músico, poeta y loco. Principalmente como diría Roque Dalton. Creo que soy un ser deconstruido y reconstruido con el tiempo, en el espacio y las personas.
Me encanta decir que soy un estudioso de la naturaleza humana, de hecho, soy antropólogo graduado también, y entre esos una etapa de periplos y vueltas que me hacen ser un padre y un hijo. Padre de mis hijos e hijo de Dios.

¿Cuál es la historia de Prueba de Sonido?
Desde la década de los 90, nosotros creímos que el tema del amor era la vía para llegar en primer lugar a la gente, y es así como empezamos a hacer música que fuera más accesible, más fácil de diluir, a pesar de que nuestras letras son complejas.
Teníamos las ganas de decir algo con nuestros textos, entonces, en ese momento coyuntural de los 90, con ganas de hacer cosas, con el país con mucha más apertura para nuevas propuestas, esto nos permitió convertirnos junto con esa nueva generación, que ahora todos son directores de radio, directores de multimedia, quienes se formaron con nosotros haciendo fotografías, haciendo cabina, los primeros diseños de Prueba. Eran las muestras de graduación de muchos diseñadores gráficos, una cantidad de trabajo experimental que era lo que era Prueba de Sonido, un trabajo experimental rodeado de gente con grandes ganas de hacer cosas nuevas.
Todos en nuestra área nos dábamos soporte, yo creo que la historia de Prueba de Sonido no podría haber sido sin la historia de El Salvador, sin estas ganas de levantarnos, sin estas ganas de probar cosas nuevas no habríamos podido.
Nosotros fuimos parte de todo un resurgir completo de esta área en la década de los 90 y de la historia del país también.

¿Por qué se llama Prueba de Sonido la banda?
Venía un gran resurgimiento de artistas nuevos de gran calidad, y no es la excepción Armando Solórzano, el cogió la batuta de la Orquesta Chaleca, luego de que Alex Oviedo y yo nos graduáramos de bachilleres. Alex todavía estuvo un año con ellos, yo ya me había graduado antes, y decidimos hacer en el intermedio hacer una banda.
Luego de tener un año sonando en algunos bares y restaurantes, sin tener nombre, porque todavía éramos una banda cualquiera, y tocábamos puros covers de Miguel Mateos, Soda Stereo, Enanitos Verdes, en aquel momento, se nos da la oportunidad de cerrar la Semana de Juventud con el concierto que, hacia el Chaleco (colegio Santa Cecilia), pero el grupo estelar era la orquesta del colegio, y el vocalista principal era Armando Solórzano.
El encargado que había promovido todo el desarrollo musical del Colegio Santa Cecilia, y su orquesta, había comprado un equipo nuevo, digital. Jamás en nuestra vida lo habíamos visto, nosotros trabajamos con equipo prestado, ni siquiera con equipo propio. Cuando fuimos a conectar y quisimos sonar, ni siquiera sonamos mal ¡No sonamos! Dábamos pena.
El tiempo se acabó y salió Armando, él fue el éxito de la noche, y nosotros disminuidos a la menos cero. “No fueron más que una prueba de sonido para Armando Solorzano”, “¡Salú, prueba de sonido! Recibimos ese apodo por eso, entonces era algo despectivo, ofensivo. Y así fue durante tres meses hasta que llegamos a un programa con Willy Maldonado.
Nos preguntaron nuestro nombre para poner en la viñeta del programa y nosotros no teníamos nombre, pero le dijimos “Prueba de Sonido”, entonces el bautizo oficial es del señor de las comunicaciones, Don Willy Maldonado. Así que nos quedó el nombre, desde entonces, 30 años después seguimos siendo una prueba de sonido de Armando Solórzano.

¿Qué significa Prueba de Sonido para ti?
Familia. Prueba de Sonido es tan valiosa, no podría compararse en ningún porcentaje tal o cual, a una familia, sino que, es una familia. Con Alex Oviedo ya compartíamos escenarios dos años antes de conformar la banda como tal. De hecho, hemos pasado muchas horas más juntos que con nuestras propias familias.
En estos tiempos de la distancia y de la pandemia, creo que estuvimos más cerca nosotros (la banda) que con nuestras propias familias. Estuvimos tan cerca que nos pusimos a producir música ya reinventarnos musicalmente hablando, tanto porque en todo el mundo se dio un nuevo «boom», de las nuevas propuestas musicales en estas nuevas plataformas. Creo que todos nos vimos obligados a hacer un nuevo estilo de reproducción de pensamientos.
¿Por qué decides dejar el país?
Las causales son muchas, pero, principalmente, la muerte de mi esposa por un cáncer que no pudo ser tratado en el país. Y luego de darle una buena educación y mejor calidad de vida a mi hijo. Yo tenía un trabajo en el ayuntamiento, y por esa vía ya empezamos el proceso de la residencia.

¿Por qué decides regresar a El Salvador?
No decido. Las circunstancias te orillan. Te llevan. De hecho, yo nunca pensé volver al país. Cuando me fui, dejamos abandonado, y mis amigos lo saben (Los Pruebas), que esta era una hoja que teníamos que pasar. Decidimos conquistar a los conquistadores y lo hemos logrado.
El retorno creo que ha sido obligado por las circunstancias del momento de la banda. Ahora que estoy aquí lo veo, lo deslumbraba. Es un momento de muchísima madurez y gran capacidad de propuesta. Muy honestamente, creo estar a la altura porque me he esforzado lo suficiente. Monitoree su trabajo y no podía quedarme atrás.
Yo creo que, nunca antes, el país, lo digo con muchísima seguridad, a través de experiencia, nunca antes ha tenido una propuesta artístico-musical como lo que está proponiendo Prueba de Sonido. Eso me obliga a medirme.
¿Por qué ha perdurado la banda durante 30 años?
Yo creo que no habría podido ser posible sin la camaradería, sin la calidad de amor y familia que hemos generado.
A través de los años se nos han unido integrantes de otras bandas, y tenían más o menos calidad artística. Algunos son buenos músicos, pero son muy poco artistas, y aquí tendrías que ser como el payasito triste, divierte a pesar de lo que estés pasando. Entonces, Prueba de Sonido es como un circo para ricos.
Hemos estado ensayando canciones de hace 20 o 25 años y aún veíamos que la construcción principal de las piezas, en aquel momento, ni siquiera eran vanguardistas, son piezas que ahora se están construyendo con estos formatos, de notas y melodías que se usaron hace un montón de años, y ahora se vuelven tendencia nuevamente, porque ahora todo lo «old style» ahora se vuelve tendencia.
En la música, tanto como en el arte, no hay nada nuevo, sino que, hay construcciones y deconstrucciones. Tú te puedes reinventar y creas un nuevo formato, creo que los prueba no hemos parado de hacer eso durante los últimos 30 años, y a pesar de todo, de lo viejos que podemos estar nos encanta creernos juveniles, entonces, ahora más que nunca nos dejamos permear de otros valores. Creo que eso es la gran fuerza de Prueba de Sonido.
Así como los hijos pequeños llegan a una edad de madurez, y se hacen cargo de la casa, así tenemos compañeros que ahora son los encargados de coordinar y mandar el proyecto, y nosotros ya solo somos el muñeco «chin chin» que te ponen donde quieras. Entonces, creo que, ser y además dejar ser, es parte de la familiaridad.






