Un espectáculo inolvidable fue el que regaló el maestro Raúl di Blasio la noche del miércoles al interior de un hotel capitalino. Cada movimiento impecable de sus dedos sobre las teclas del piano desencadenó un impecable sonido para los amantes de la música clásica y la música popular en exquisitos nuevos arreglos.
«Le doy gracias a Dios que me permite estar una vez más en esta tierra maravillosa», dijo Diblasio en su entrada.

Además, agregó estar complacido de estar en un «nuevo El Salvador, donde tiene muchos amigos».
Tras las emotivas palabras, llegó el momento del espectáculo. El «Piano de América», como es conocido, descargó sus mejores movimientos, acordes, en las melodías que fue interpretando. Entre pieza y pieza, el pianista compartió anécdotas y pensamientos sobre el proceso creativo, así interpretó por ejemplo la clásica «Balada para Adelina».

A lo largo del concierto, Di Blasio repasó algunos de los temas más reconocidos de su repertorio, entre ellos «Corazón de Niño», pieza que provocó una de las ovaciones más extensas de la noche.
También, hubo un espacio donde invitó a la cantante salvadoreña Ana Lu Dada, quien hizo la apertura del concierto, para interpretar «El Carbonero», una de las clásicas melodías de la cultura salvadoreña.

El concierto confirmó, una vez más, por qué Raúl di Blasio sigue siendo una de las figuras más influyentes del piano latinoamericano, y los salvadoreños fueron testigos de eso en una visita más del maestro, una de varias, desde la primera vez en 1993.






