Lo que hace dos décadas nació como «una ilusión» en un programa en vivo se ha convertido en una de las plataformas más sólidas de la salsa en la región. La orquesta SalSalvador All Stars, fundada y dirigida por Rubén Flamenco, celebra este 21 de febrero sus 20 años de trayectoria con una agenda que confirma su consolidación como referente del género en Centroamérica.
«Hace 20 años todo era como una ilusión; ahora, gracias a Dios, con trabajo y esfuerzo de toda la orquesta se ha logrado trascender», afirma Flamenco. La agrupación conmemorará la fecha el 20 de febrero en el programa televisivo Viva la Mañana, el mismo formato en vivo que los vio nacer en 2006. «Hace 20 años nacimos en un programa en vivo y ahora lo vamos a celebrar en vivo», subraya el músico.
La celebración oficial será el 30 de abril, Día Nacional de la Salsa en El Salvador, pero la fiesta se extenderá durante todo el año. El 14 de marzo viajarán a Panamá para participar en el Festival Vive la Salsa, antesala de una serie de presentaciones en Centroamérica.
El punto de quiebre: Australia 2013
En estas dos décadas, la agrupación identifica un antes y un después: su gira por Australia en 2013. «Fue un punto de inflexión porque era la primera vez que una orquesta salsera centroamericana llegaba hasta Australia», recuerda Flamenco.
Desde el 1 de noviembre de ese año, SalSalvador All Star alternó en Brisbane, Sídney y Melbourne junto al legendario Grupo Niche. «Ahí sí nos convertimos en embajadores de la salsa centroamericana», asegura el director, destacando que la experiencia marcó su internacionalización tras presentaciones en Nueva York y otros países de la región.

De tributo a sonido propio
Los primeros años estuvieron marcados por tributos a grandes exponentes de la salsa, influenciados por la experiencia de Flamenco como pianista en Nueva York, ciudad donde cursó estudios de posgrado con una beca otorgada por Tito Puente.
«Al inicio dimos un tributo a los grandes de la salsa», explica. Sin embargo, una década después llegó la madurez sonora. La decisión de grabar producciones propias con estándares internacionales, pero con sello nacional, definió su identidad. Trabajaron con arreglistas como Diego Galé y Ramón Sánchez, combinando «arreglos internacionales» con «grabación 100 % nacional».
«La sonoridad fue que encontramos nuestro camino», afirma Flamenco, convencido de que ese proceso consolidó a la orquesta para que suene «igual en vivo que en disco».

La resistencia de los jueves salseros
Mantenerse vigentes en un mercado dominado históricamente por la cumbia no fue tarea fácil. Flamenco atribuye la permanencia de la orquesta a una disciplina casi ritual: los «jueves de salsa», una tradición ininterrumpida desde 2008 hasta 2024.
«Fue una tradición única en toda Latinoamérica tener jueves tras jueves esa constancia», destaca. A ello se suman 15 años de presentaciones continuas en Santa Ana y conciertos en distintos municipios del país, en coordinación con alcaldías que apostaron por posicionar la salsa como referente cultural.
«La gente no solo escuchaba cumbias; sino salsa como referente del país», apunta.

Una década discográfica y nuevas alianzas
SalSalvador All Star prepara el lanzamiento de su décima producción discográfica, que estará disponible en plataformas digitales y contará con varias colaboraciones internacionales.
El 30 de abril compartirán escenario con el salsero puertorriqueño Maelo Ruiz, además de Mickey Taveras, Orquesta Salzón y el cantante boricua Edgar Daniel. También participará el costarricense Erick Sánchez.

El 1 de mayo la orquesta viajará a Guatemala y, de concretarse la agenda, el 2 de mayo volverán a compartir escenario con Maelo Ruiz para continuar la celebración de sus 20 años en Costa Rica.
Las entradas para el Día Nacional de la Salsa están disponibles en la plataforma Salsatick.com, promotora que se identifica como la tiquetera oficial del género en Centroamérica.
«Todo el 2026 va a ser de fiesta», anticipa Flamenco, convencido de que la clave que los ha sostenido durante dos décadas sigue siendo la misma: constancia, trabajo colectivo y la apuesta por una salsa hecha en El Salvador, pero con proyección mundial.






