Lo que comenzó como un sueño construido paso a paso, hoy se convierte en uno de los momentos más importantes en la carrera de Brandon Salazar, un joven salvadoreño que acaba de hacer historia al coronarse como una de las nuevas voces de Expo Compositores, en una final celebrada en México y que reunió talento de distintos países.

La noche no solo estuvo marcada por el talento, sino también por un hecho inédito: se declaró un empate en el primer lugar. El salvadoreño compartió el triunfo con el mexicano Braulio García, en una decisión que reflejó el alto nivel artístico de ambos finalistas.

Para Salazar, la experiencia fue mucho más que una competencia. «Fue algo inolvidable, me enseñó bastante, conocí a grandes artistas, productores y personas que me ayudaron a ser mejor artista y también mejor persona», contó en una entrevista que brindó a Diario El Salvador.

El camino no fue sencillo. El certamen reunió a intérpretes de países como España, Italia, Ecuador, Colombia, Argentina, México y Centroamérica. En ese escenario tan diverso y exigente, el salvadoreño apostó por una presentación cuidadosamente pensada, donde cada detalle tenía intención.

«Llevé un saco azul como una referencia a mi país», explica. Sobre el escenario interpretó «Y hubo alguien» de Marc Anthony y «Risk it All» de Bruno Mars. Su desempeño lo llevó a avanzar a una ronda final adicional, donde volvió a cantar, esta vez a petición del jurado, el tema de Marc Anthony consolidando así su camino hacia la victoria.

Detrás de esa decisión estuvo un jurado de peso en la industria musical, integrado por figuras como el compositor Miguel Luna, el músico Rafa Loar, líder de Elefante; el productor Panchín Carrillo, así como Pedro Kominik y Bastian Acosta, directivos y representantes de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Frente a ellos, el salvadoreño tuvo que demostrar no solo su capacidad vocal, sino también su seguridad escénica y autenticidad artística.

Aun así, el momento del triunfo sigue siendo difícil de asimilar. «No me lo creía, todavía lo estoy procesando. Fue un sueño», dice, con la emoción aún presente. Más allá del logro personal, destaca el orgullo de representar a El Salvador en una plataforma internacional: «Me sentí muy orgulloso de portar mi bandera».

El reconocimiento llega acompañado de oportunidades que podrían marcar un antes y un después en su carrera. A partir de ahora, Salazar contará con el respaldo de Expo Compositores, una plataforma que impulsa a talentos en la industria musical.

Esto implica trabajar con productores, grabar nuevos temas, desarrollar su propuesta artística y abrirse camino en escenarios internacionales, incluyendo proyectos en Estados Unidos.

«Es empezar a crecer con las herramientas correctas», resume.

Empezar desde cero

Pero detrás de este logro hay una historia de esfuerzo que comenzó mucho antes de este escenario. Hace cuatro años, con apenas 18, dejó El Salvador para instalarse en México en busca de oportunidades. El inicio no fue fácil: empezó desde cero, cantando en parques para darse a conocer, mientras combinaba su formación académica en música.

«Aquí empecé desde cero totalmente, cantando en los parques para darme a conocer, que me empiecen a escuchar», recuerda.

Su preparación incluye estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la licenciatura en trompeta, así como formación en ópera en el Instituto Nacional de Bellas Artes. A esto se suman participaciones en programas internacionales y presentaciones en escenarios importantes, construyendo poco a poco el artista que hoy destaca.

Salazar reconoció que uno de los mayores retos del certamen fue enfrentarse precisamente a figuras consolidadas de la industria. «Era difícil pararse frente a ellos y sentirse seguro, sabiendo que era una oportunidad que podía cambiar mi vida», admite. Sin embargo, logró convertir esa presión en impulso.

Hoy, con nuevas puertas abiertas, su visión es clara: crecer, llegar a nuevos públicos y, sobre todo, poner el nombre de El Salvador en alto. «Quiero demostrar que en El Salvador hay talento», enfatiza.

Más allá de su historia personal, deja un mensaje directo a los jóvenes: atreverse a salir de la zona de confort, explorar nuevas oportunidades y no limitarse a un solo lugar.

«Nada es imposible, es cuestión de saber soñar, convertir ese sueño en una meta y trabajar por ella», expresa. Para él, el éxito no llega de un día para otro, sino de dar pasos constantes hacia adelante.

Su historia apenas comienza, pero ya es prueba de que el talento salvadoreño puede cruzar fronteras y encontrar su lugar en los escenarios más exigentes.

Lee tambiénLa fuerza del amor: parejas salvadoreñas unidas por Star Wars