Los recuerdos más hermosos que muchas personas conservan son los que tienen que ver con la imaginación, los sueños, la exploración, y la mejor manera que existe para cultivarlos es por medio de los juegos, es decir aprender jugando, algo que el Museo Tin Marín tiene muy claro.

«Diario El Salvador» tuvo la oportunidad de conocer este mágico espacio creado especialmente para niños y niñas, quienes tienen la oportunidad de vivir una grata y emocionante experiencia con cada una de sus salas.

Hay exhibiciones permanentes y temporales en las cuales se abordan diferentes temáticas que refuerzan los conocimientos básicos que los menores adquieren en sus hogares como la higiene, el cuido personal, sus derechos y deberes, pero también los que aprenden en la escuela como la física, biología, anatomía, vulcanología, entre otros. 

Son salas interactivas con recursos de muchas formas, tamaños, texturas y colores, que estimulan los sentidos.

«Buscamos la innovación para enseñar a los niños diversos temas y tenemos el lema “Jugando se aprende”, ya que la naturaleza de los niños es jugar y hacer algo diferente en todo momento. Muchas veces, los papás dicen por qué jugás y perdés el tiempo. Nosotros, como museo, a adultos y a niños les enseñamos que jugar no es una pérdida de tiempo, al contrario, es aprender de una manera diferente», dice Jaquelin Martínez, jefe de sala del museo.

La génesis

Tin Marín nació a iniciativa de Daniel Guttfreund, en 1992, cuando la población salvadoreña estaba muy golpeada por la guerra. El sicólogo identificó la necesidad que tenían los niños de tener un lugar donde pudieran despejar la mente de la violencia y el miedo.

Empezó a comentar su idea con amigos y conocidos, sobre todo que se resarciera a la niñez por la atención que les fue arrebatada a causa del conflicto armado.

A pesar de que sus amigos no estaban muy convencidos del proyecto, decidieron participar y en 1996 crearon una ONG.

El grupo inició con una exhaustiva investigación que incluyó viajes por diferentes países de Centroamérica para buscar otros museos y lugares con conceptos iguales o similares a lo que habían imaginado.

Integrados como grupo multidisciplinario, entendieron las necesidades de los niños, sus derechos, deberes y diversos aspectos pedagógicos necesarios para su desarrollo.

Con base en el estudio trazaron los planos del museo y a finales de 1998 se inició la construcción en un predio baldío que es parte del Parque Cuscatlán, ubicado en la 6.a 10.a calle poniente, a un costado del Gimnasio Nacional.

El terreno fue entregado en comodato por 100 años, exclusivamente para la edificación del museo. Ya pasaron 22 años desde que se creó.

La estructura se finalizó en aproximadamente un año y se inauguró el 25 de octubre de 1999, con seis exhibiciones y las más emblemáticas que aún se mantienen: La casa de la gravedad, El mariposario, El súper, El camión de bomberos y el Reino de los dientes, que se renombró como Ciudad de los dientes.

Parte de la logística y del funcionamiento administrativo se concretó con alianzas con universidades que colaboraban a través del voluntariado o servicio social, y de esa forma es que el lugar empezó con alrededor de 10 guías educativos.

«Al inicio, el museo buscaba crear una nueva perspectiva de lo que era la diversión y la distracción, pero ahora lo llevamos a la época actual y buscamos que sirva para pausar la tecnología. Los niños con los video juegos, con toda la parte tecnológica, ya no saben qué es jugar trompo, capirucho o salta cuerda. Nosotros tratamos de inculcar la importancia de nuestras raíces y mantener las tradiciones», explicó Martínez.

Las salas fueron aumentando a partir de donativos. Así surgió el avión, que fue entregado por una empresa privada en el 2001. El mantenimiento de otras salas es costeado por los mismos patrocinadores.

Espacios como El tren no tienen auspiciadores y se sostienen con el fondo que se recauda de las entradas.

HORARIOS Y COSTOS

Tin Marín abre de miércoles a jueves de 1 p. m. a 5 p. m. días en los cuales se pueden realizar recorridos guiados. Los sábados y domingos el horario es de 9 a. m. a 5 p. m. con recorridos libres.

La entrada tiene un costo de $3.50 a la sala de exhibición y $2 más para el planetario. Las personas que optan por ingresar a ambos lugares el mismo día cancelan $5. La exhibición temporal Expedición Jurásica tiene un valor de $6 general.

LAS VISITAS

Hay dos programas de visitas:

Patrocinadas. Empresas donan al museo para que se organice la visita de un grupo de niños y de acuerdo con el monto eso puede incluir desde el costo de la entrada, transporte y algunas ocasiones hasta un refrigerio. Es un programa que va enfocado a la responsabilidad social que tienen todas las compañías.

Apadrinadas. Es cuando personas particulares de manera voluntaria donan las entradas para niños.

CELEBRA TU CUMPLEAÑOS EN EL MUSEO

En el museo se pueden realizar eventos sociales como cumpleaños, recepción de bautizos, primeras comuniones, 15 años; pero también se han celebrado compromisos y bodas. En total, manejan tres paquetes que pueden incluir el costo de la entrada, un recorrido guiado, el espacio para el convivio, la decoración, animación y alimentación con diferentes precios de acuerdo con el número de invitados. Los pormenores de cada paquete pueden consultarse llamando al 2268-6900 o por medio de la página web www.museotinmarin.com.

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