Disney colocó a Tron: Ares como una de sus apuestas de ciencia ficción para la temporada, pero el filme debutó con aproximadamente $33.5 millones en taquilla en su fin de semana de apertura en EE. UU. y sumó un arranque global cercano a $60 millones, cifras que contrastan con un presupuesto de producción estimado en $180 millones.
La crítica también puso su palabra en la mesa, en Metacritic la película figura con un metascore en torno a 48 y en Rotten Tomatoes las reseñas de críticos se movieron en torno al 55–58% según los conteos disponibles.
Ante esos números y el clima crítico, varios medios de industria y analistas comenzaron a informar que Disney estaría reconsiderando, y en algunos reportes incluso «poniendo en pausa» o cancelando, futuros planes para el universo Tron, al menos en el cine.
Tron: Ares mostró una caída pronunciada en sus semanas iniciales y calificaciones comparativamente bajas, indicadores que suelen acelerar decisiones de los estudios sobre inversiones futuras.
En el contexto actual de Disney, que gestiona prioridades en múltiples frentes (superhéroes, animación, live-action y streaming), sostener una franquicia cara y con rendimiento incierto resulta menos atractivo.






