«El Salvador le ha dado esperanza el mundo. Me siento tan bien viendo la renovación del país». Con esas palabras, un nuevo y transformado Daddy Yankee visitó el país para compartir un mensaje de fe, esperanza y amor en el evento «Tomando mi Nación», impulsado por la Iglesia del Camino y el Movimiento Tres Días Tomando Mi Nación.

Pasadas las 7:15 de la noche, Raymond Ayala (nombre real de Daddy Yankee) tomó su Biblia, encendió el micrófono y, como lleva años haciéndolo, dominó el escenario, ésta vez con un enfoque diferente: lejos del ritmo del reggaetón y ahora impulsado por la armonía de la fe en Dios y una vida que busca impulsar a otros a ser mejores seres humanos.

Un nuevo El Salvador

Previo a la aparición de Daddy Yankee sobre el escenario, la jornada arrancó en horas de la tarde del sábado en El Cafetalón, en Santa Tecla, departamento de La Libertad, con la participación del Ministerio de Alabanza de la Iglesia del Camino y las palabras de Mauricio Navas Guzmán, pastor de dicha congregación y presidente del Movimiento Tres Días Tomando Mi Nación.

Navas remarcó la transformación positiva que El Salvador ha experimentado en los últimos cinco años, sobre todo, bajo la administración del presidente Nayib Bukele, a quien calificó como un líder que siempre ha tenido en su enfoque el papel de la Iglesia Evangélica y, mayormente, la mano de Dios en los momentos críticos que, como país, se han atravesado.

«El presidente Bukele ha dicho que aquí (en El Salvador) ha habido un milagro. Él es una voz importante que reconoce la Mano de Dios en el país. El presidente Bukele ha reconocido el milagro que El Salvador ha vivido. Ha sido la obra de Dios y el trabajo de las autoridades el que lo ha hecho posible. He hablado personalmente con el presidente Bukele y él está positivo a mantener esta fórmula del trabajo de las autoridades y mantener la senda de buscar a Dios», comentó el pastor Navas.

El líder religioso también dejó en claro que, como Iglesia Evangélica en El Salvador, seguirán apoyando las iniciativas que busquen el beneficio del país, con mayor énfasis en las enfocadas en los valores cristianos como la protección de la familia y la búsqueda de la paz y la sana convivencia ciudadana.

Un nuevo Daddy Yankee

Tras las palabras del pastor Navas y la intervención de otros líderes religiosos internacionales, llegó el momento de Daddy Yankee, quien fue recibido con una gran ovación y quien agradeció el cariño del pueblo salvadoreño.

«El Salvador es un país que siempre me ha recibido bien. Me siento como en casa. El Salvador le ha dado esperanza el mundo. Me siento tan bien viendo la renovación del país», comentó el ahora predicador, enfatizando en que los líderes de la nación deben mantener este enfoque cercano a Dios para mantener la paz en el territorio salvadoreño.

De igual forma, Daddy Yankee abandonó la fuerza de la música urbana y la ha cambiado por la potencia de un mensaje de esperanza y fe. Desde su propia vivencia, Daddy Yankee compartió con los salvadoreños cómo descubrió que el dinero, la fama y las posesiones materiales no llenaban el vacío que sentía en su corazón.

Foto: Jazmin Martinez/Diario El Salvador

«He estado en hoteles donde muchos solo sueñan estar. Dormí en lugares maravillosos y he viajado a muchísimos lugares. Pero nada de eso pudo darme paz interior. Sentía que había un vacío dentro de mí. No importa todo lo que puedas hacer con tu vida. Si no tienes paz interior, no tienes nada. La paz interior es todo lo que un ser humano necesita», comentó.

Raymond Ayala también se mostró ante el público como un hombre renovado y dejó en claro que, aunque sigue siendo Daddy Yankee, ahora tiene un enfoque en construir su espiritualidad y su consciencia a partir de las enseñanzas bíblicas y de una vida que deje atrás la religiosidad vacía y se concentre en una relación con Dios que, a su vez, lo convierta en un mejor ser humano.

Foto: Jazmin Martinez/Diario El Salvador

«La Biblia nos cuenta muchas historias de hombres y mujeres que no fueron juzgados por su pasado, sino que se les dio la oportunidad de cambiar, de reenfocar su vida, de tomar una dirección diferente. Eso es lo que la sociedad debe entender. No se trata de ser perfectos, sino de intentar ser mejores y tener paz interior y paz con todos», destacó.

Con un mensaje que tocó miles de corazones, Daddy Yankee también se tomó el tiempo de invitar a la juventud salvadoreña a dejar de poner su esperanza en lo material y enfocarse en la paz y la fe, elementos que les ayudarán a construir una vida sana y sin vacíos que perjudiquen sus almas y sus corazones.

Daddy Yankee cerró su participación y fue despedido con aplausos de agradecimiento por su mensaje. La velada no tuvo tonadas como «La Gasolina», pero dejó la sensación de un Daddy Yankee renovado que compartió su nueva vida con un renovado país y un nuevo El Salvador.

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