La inteligencia artificial dejó de ser una promesa y pasó a formar parte del día a día en múltiples industrias. Sin embargo, convertir esa presencia en resultados concretos sigue siendo un desafío para muchas empresas.
De acuerdo con datos de McKinsey & Company, más del 70 % de las empresas a nivel mundial ya utiliza o experimenta con soluciones de IA, pero solo una parte logra integrarlas en sus operaciones diarias. El problema no radica únicamente en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de los equipos para aprovecharla.
En la misma línea, PwC advierte que la principal limitante para generar valor con inteligencia artificial es la falta de talento preparado. A esto se suma que el World Economic Forum proyecta que cerca del 44 % de las habilidades laborales cambiarán en los próximos años, impulsadas por el avance de estas herramientas.
En este contexto, la startup argentina The Flock pone el foco en un punto clave: no basta con tener acceso a la IA, es necesario saber incorporarla al trabajo cotidiano.
Como respuesta, la compañía desarrolló «AI Verified», un modelo que busca identificar a profesionales que ya operan bajo esta lógica. Más que una certificación tradicional, se trata de una validación basada en la práctica: perfiles que utilizan inteligencia artificial de forma constante, entienden cuándo aporta valor y saben integrarla en procesos reales.
«Lo que empezamos a ver en el último tiempo es que dos equipos con acceso a las mismas herramientas pueden obtener resultados completamente distintos. Algunos logran integrar la inteligencia artificial en su forma de construir, iterar más rápido y mejorar la calidad de lo que entregan. Otros quedan en una etapa de prueba constante, sin lograr impacto real. El problema no es la tecnología, es cómo trabajan las personas con ella», explicó el CEO y cofundador de la compañía, Ramiro González Forcada, citado en un comunicado de prensa.
El concepto apunta a distinguir a quienes ya trabajan con IA de manera efectiva, frente a quienes aún están en la etapa de exploración o la utilizan sin una estrategia clara. Según el análisis de la empresa, esta brecha interna es una de las principales razones por las que muchas iniciativas no logran escalar.
En ese escenario, la discusión empieza a cambiar. La ventaja competitiva ya no está únicamente en el acceso a la tecnología, sino en la capacidad de aplicarla con criterio dentro de la operación diaria.
Modelos como «AI Verified» reflejan también un giro en la forma de evaluar el talento. Más allá de títulos o certificaciones, el foco comienza a centrarse en la experiencia real y en la capacidad de transformar herramientas tecnológicas en resultados medibles.
Para las empresas, el desafío no solo será adoptar inteligencia artificial, sino contar con equipos que sepan sacarle provecho, señala The Flock.






