Los gigantes de la tecnología exploran la idea de construir centros de datos en el espacio y usar la energía del Sol para satisfacer la enorme demanda energética para la feroz carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
La decisión de Elon Musk de fusionar su empresa aeroespacial SpaceX con su compañía de inteligencia artificial xAI ali mentó el debate: ¿poner centros de datos en órbita es factible o se trata de una idea sin sentido?
QUIÉNES PARTICIPAN
Musk planteó la posibilidad de instalar centros de datos en el espacio, en momentos en que SpaceX lidera el mercado de los cohetes espaciales.
El fabricante de autos eléctricos Tesla, también de Musk, trabaja en el desarrollo de robots humanoides con el potencial de crear tripulaciones de mantenimiento espaciales.
A finales de 2025, la startup estadounidense Starcloud puso en órbita un satélite del tamaño de un refrigerador que contenía una unidad de procesamiento gráfico de Nvidia, que el fabricante de chips de IA calificó como un «debut cósmico» para el minicentro de datos.
El gigante tecnológico Google, por su parte, presentó planes para lanzar satélites de prueba a principios de 2027 como parte de su proyecto Suncatcher, destinado a construir centros de datos alimentados con energía solar.
Blue Origin, la compañía de cohetes y satélites fundada por el creador de Amazon, Jeff Bezos, promociona intensa mente TeraWave, una red espacial de alta velocidad que pueden utilizar los centros de datos para mover información a cualquier lugar del planeta.
Más de una docena de empresas emergentes, líderes aeroespaciales y grandes tecnológicas participan en el desarrollo, las pruebas o la planificación de centros de datos espaciales.
POR QUÉ EN EL ESPACIO
El gran atractivo del espacio es el suministro de energía, con la posibilidad de sincronizar los satélites con la órbita del Sol para que la luz incida de forma constante sobre los paneles solares. En el espacio no es necesario comprar terrenos ni cumplir con las normativas locales o enfrentar la resistencia de las comunidades a los proyectos.
Otros afirman que los centros de da tos en el espacio serían, en general, menos perjudiciales para el medioambiente, aparte de la contaminación generada por los lanzamientos de cohetes.
«La idea es que pronto tendrá mucho más sentido construir centros de datos en el espacio que construirlos en la Tierra», dijo el di rector ejecutivo de Starcloud, Philip Johnston, en una conferencia tecnológica el año pasado.
Los proyectos actuales contemplan agrupar satélites en órbita terrestre baja, colocados lo suficientemente cerca entre sí como para garantizar una conectividad inalámbrica fiable.
También láseres que conecten las computadoras espaciales con los sistemas terrestres.
CUÁLES SON LOS DESAFÍOS
Un obstáculo para desplegar ser vidores en el espacio es el costo de ponerlos en órbita.
El megacohete reutilizable de SpaceX, llamado Starship, tiene un enorme potencial de carga útil, por lo que promete reducir drásticamente los gastos de lanzamiento.
Sin embargo, hay aspectos técnicos críticos por resolver, como los daños que los centros de datos podrían sufrir con los altos niveles de radiación y las temperaturas extremas, o el peligro de que sean golpeados por basura espacial.
Otra cuestión es cómo se repararían de forma económica. Phillip Metzger, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Florida y excientífico de la NASA, indicó en una reciente publicación que el mantenimiento de esos servidores podría hacerse con robots y piezas modulares pequeñas fácilmente reemplazables.






