El astronauta de origen salvadoreño, Frank Rubio, ha cumplido un mes de estar en la Estación Espacial Internacional (EEI) y la NASA ha publicado una entrevista en la que Rubio comenta algunas de sus experiencias en este primer mes en su travesía espacial, así como también pequeños detalles sobre el trabajo que actualmente realiza.
Rubio comentó que el primer día en la EEI fue un poco difícil debido a todos los cambios físicos y ambientales a los que se ven expuestos estando en órbita. Sin embargo, señaló que el apoyo de sus compañeros ha sido importante para la adaptación y destacó que, actualmente, trabajan a buen ritmo en las labores que se han proyectado.
«El primer día fue difícil. Me estaba acostumbrando al espacio. El primer día, usualmente, uno no se siente tan bien. Dos de mis compañeros estaban acá para saludarme. Fue un gusto compartir con todos los cosmonautas que estaban acá», comentó.
Un trabajo para el futuro de la humanidad
Rubio detalló que, en los primeros días, se enfocaron en trabajos de mantenimiento en la EEI, pero que, con el transcurrir del tiempo, han comenzado a enfocarse en la ciencia y los proyectos científicos que le dan razón de ser a la expedición espacial de la que forma parte, una que busca sentar las bases, no solo para viajes al espacio, sino para instalaciones permanentes.
«Me encanta estar acá porque, no solo me gusta estar con la gente que estamos trabajando, sino por las cosas que podemos hacer. Esta semana hemos hecho mucho mantenimiento, porque la Estación Espacial Internacional tiene varios años ya y necesitaba mantenimiento. Tuvimos que arreglar un poco la plomería y la electricidad», señaló.
«Pero, más que todo, principalmente estamos haciendo ciencia. Ahora estamos trabajando con plantas, para ver cómo podemos hacer crecer plantas en el espacio. Esto es para ver que podamos aumentar nuestra producción de comida cuando se hagan viajes a Marte o al espacio», añadió.
Rubio hizo historia el pasado 21 de septiembre al convertirse en el primer astronauta de origen salvadoreño en viajar al espacio. Rubio despegó a bordo de la nave Soyuz MS-22 para una misión de la NASA, junto a los cosmonautas Sergey Prokopyev y Dmitri Petelin.
Pero Rubio, también ha sido seleccionado para ser parte del programa ARTEMIS, con el que la NASA planea poner nuevamente al hombre en la Luna. Sobre ello, Rubio dijo sentirse emocionado por el primer despegue de Artemis, programado para el próximo mes de noviembre.

«Estoy ansioso por el lanzamiento de Artemis. Será algo muy emocionante. Es una misión que estamos ansiosos por comenzar. Si Dios quiere, en los próximos diez años estaremos viviendo en la Luna. Solo de pensarlo me parece increíble. Me siente como un niño cuando lo pienso. Este viaje será increíblemente poderoso», destacó.
Un ejemplo para muchos y una convivencia espacial en «familia»
Para Rubio, la experiencia, aparte de permitirle contribuir con el desarrollo de conocimiento científico sobre el espacio, también le da la oportunidad de impulsar a la juventud latina a conquistar sus sueños, prepararse de la mejor manera y poder contribuir a construir una mejor sociedad en todos lo aspectos.
«Es un orgullo saber que hay tantos latinos que han hecho grandes cosas en todo el mundo, en la ciencia, en los deportes. Los latinos hemos hecho grandes cosas y, para mí, ser una pequeña parte de todo eso, me siento orgulloso. Me agrada saber que puedo ayudar a la juventud latina a que puedan hacer cosas aún más grandes en el futuro», dijo.
Además, señaló que la convivencia en la EEI es importante para el desarrollo de las actividades, por lo que agradeció la sana compañía con sus colegas, asegurando que se han conectado de buena forma y eso permite que la estancia sea más amena, a la vez que facilita el trabajo en equipo y la comunicación para las investigaciones que realizan.

«En este lugar compartimos y cenamos juntos. Tenemos ese tiempo juntos para disfrutar y descansar un poco. Se siente como estar en casa. Claro, la comida es diferente y no tiene la sazón que tenemos en casa, pero disfrutamos el tiempo juntos. He pasado cinco años entrenando para esta misión. Hay gente que entrena hasta 10 años, dependiendo cuando será la misión. Este mes se siente un poco normal, porque estamos tan bien preparados que no sentimos mucha diferencia», señaló.
Un salvadoreño destacado
Frank Rubio es un astronauta nacido en Los Ángeles, California, en 1975, pero con raíces salvadoreñas. Su madre radica actualmente en el departamento de La Unión. Rubio formó parte del ejército de Estados Unidos y se desempeñó como piloto de helicóptero Blackhawk, modelos en los cuales realizó más de 1,100 horas de vuelo, de las cuales se incluyen 600 horas de combate y viajes con alto riesgo durante despliegues a Afganistán, Irak y Bosnia.
Además, también ha sido certificado como médico de familia y cirujano de vuelo y se ha desempeñado como líder del pelotón en la Compañía A, 2-82a Aviación de Asalto (Redhawks). Otro rango del cual puede presumir, es el de comandante, ya que ejerció con dicho cargo en la Compañía A, 2-3a Aviación (Storm).
El piloto salvadoreño ha obtenido la Estrella de Bronce (segundo premio), la Medalla de Encomio del Ejército (cuarto premio), la Medalla de Servicio Meritorio (segundo premio) y la Medalla de Logro del Ejército (cuarto premio).
En 2017, Rubio ingresó a la NASA en donde se ha estado entrenando durante 6 a 8 horas diarias para dicha misión. En diciembre de 2021, la NASA confirmó a Rubio como uno de los 18 astronautas (nueve hombres y nueve mujeres) que formarán parte del equipo del programa espacial Artemisa. El programa Artemisa tiene el objetivo de llegar a la luna y al planeta Marte en 2024 para establecer una base permanente.







