Cuando Alejandra Ponce estudiaba bachillerato, participó en una competencia de robótica estudiantil y esa experiencia le cambió la perspectiva sobre el mundo de las matemáticas, la tecnología y las ciencias. «Ese día se despertó mi curiosidad por la robótica, la programación y la ciencia. Vi todo lo que estaban haciendo y pensé que ese era mi lugar, que quería estar ahí y formar parte de eso», recordó la joven. 

En la actualidad, estudia quinto año de Ingeniería en Ciencias de la Computación, en la Universidad Don Bosco (UDB), y espera graduarse el próximo año. Profesionalmente se dedicará al análisis de datos y se desempeñará como científica o analista de datos «porque me gusta saber que con base en los datos puedo dar soluciones», aseguró. 

Alejandra es una de las 5,226 alumnas que este año estudian carreras Steam (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas) en la UDB. Esto representa casi la mitad de la población estudiantil en estas áreas, que son 12,500. 

De acuerdo con Xiomara Martínez, secretaria general de la UDB, en los últimos 10 años se ha duplicado el porcentaje de mujeres inscritas en carreras Steam, pues en 2015 representaban el 11 % de todos los alumnos, y hoy son el 24 %. 

La ingeniera indicó que estudiantes de Honduras están inscritos en estas carreras, ya que están acreditadas por la Agencia Centroamericana de Acreditación de Programas de Arquitectura e Ingeniería (Acaai). 

«Las empresas ya reconocen que cuando hay mujeres en las áreas Steam hay mejores resultados, hay más retención del personal y responsabilidad en algunos proyectos. Con más mujeres en estas carreras, tendremos mayor equilibrio en el mundo laboral», señaló Martínez. 

Según Carmen Morales, docente de la Escuela de Computación de la UDB, las mujeres no acceden a carreras Steam por desconocimiento o por miedo a no lograrlo; sin embargo, reconoce que en los últimos años se ha registrado una evolución social que ha favorecido las condiciones para que las mujeres participen en estas áreas. 

«Los estudiantes aprenden sobre ciberseguridad, redes, ciencia de datos, inteligencia artificial, sistemas informáticos; pero también aprenden sobre administración y gestión para que en el futuro puedan liderar en ámbitos profesionales», señaló la ingeniera. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), las mujeres representan solo 35 % de quienes cursan estudios de enseñanza superior en Steam (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática), lo que reduce «las posibilidades de innovación y de nuevas perspectivas para abordar los desafíos actuales y futuros». 

Estas brechas de género son las que buscan romper mujeres como Katheryn Salazar, quien estudia el último año de Ingeniería Biomédica en la UDB, una carrera innovadora en el país. Sin embargo, ella quiere destacar y ser una profesional integral. «Les digo [a las mujeres] que no tengan miedo porque muchas mujeres nos han abierto el camino. Las niñas solo necesitan las ganas de aprender porque esto no es cuestión de género, sino de disciplina», destacó la joven de 25 años. 

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