Un robot humanoide recibe a los visitantes en el pabellón de Huawei en el Mobile World Congress (MWC), que se celebra en Barcelona, España. Recibe órdenes verbales a través de un micrófono y responde a lo que su usuario le pide.
Más allá, agentes de inteligencia artificial (IA) funcionan como asistentes virtuales, con avatares propios que contestan las interrogantes, hacen las tareas que se les piden o hasta brindan consejos psicológicos o se desempeñan como maestros de inglés.
«Super Star Me» incorpora DeepSeek (pero perfectamente podría ser cualquier otra) para crear un guion y generar una película en la que el personaje es el usuario, el que previamente ha escaneado su rostro para incorporarse en la pantalla.

«Lo que nosotros hacemos es demostrar cómo la tecnología va a beneficiar por eficiencia, por efectividad, por hacer que la vida de la gente sea más fácil», sostuvo César Funes, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Relaciones Institucionales de Huawei para Centroamérica y México.
Y es que para que funcionen todas estas innovaciones y otras como conducir a distancia vehículos de reparto de mercaderías o generar realidad aumentada para generar paisajes mientras se usa una bicicleta estacionaria se necesita la tecnología para procesar una inmensa cantidad de datos y la infraestructura para el internet de banda ancha.
El MWC es un escaparate de las grandes novedades de las industrias relacionadas con las telecomunicaciones y todos los usos posibles que se desprenden de ellas.

De acuerdo con Daniel Melo, «core network engineer» (arquitecto de soluciones) de Huawei, la tecnológica china ha desarrollado tecnologías que aplica en una nueva generación de antenas para ofrecer diferentes anchos de banda de acuerdo con las necesidades de cada usuario.
Por incorporar tanto la manufactura de «hardware» y de «software», Huawei está en la capacidad de ser mucho más flexible y asequible para construir grandes redes de transmisión de datos, algo que le interesa mucho a los operadores y proveedores de internet y a los gobiernos, que también pueden aprovechar las posibilidades de la IA para mejorar procesos burocráticos, y también para dar servicios novedosos, como médicos a distancia.
Estos nuevos servicios que incorporan la IA están diseñados para demandar más datos y requerir un mayor ancho de banda, lo que se logra con la modernización de la infraestructura.
Según Melo, estas grandes inversiones se justifican no solo por las novedades que se ofrecen a los consumidores — que dejarían de consumir «paquetes de datos» para recibir experiencias personalizadas—, sino también porque ofrecen menor consumo energético y pueden resolver problemas como la falta de señal en los edificios.






