SISAP destaca la importancia de entender no solo las amenazas técnicas en el entorno digital, sino también la psicología detrás de quienes cometen fraudes y estafas online. Esta perspectiva es clave para fortalecer la prevención y protección de usuarios y organizaciones en El Salvador.
De acuerdo con Esteban Pinetta, asesor Estratégico en Delitos Financieros & Riesgo Digital en SISAP, la psicología del estafador no es innata, sino un proceso que se desarrolla a partir de la conjunción de motivación, oportunidad y racionalización del riesgo.
«Esta combinación explica por qué los individuos se sienten tentados a cometer fraudes, y por qué el anonimato y la deshumanización que ofrece una pantalla facilitan esta conducta», dijo.
Pinetta detalla que la deshumanización digital donde el estafador ve únicamente números o perfiles y no personas reales reduce la empatía y facilita la perpetración de delitos. «La pantalla crea una sensación de seguridad tanto para el estafador como para la víctima, lo que lamentablemente favorece el engaño», afirma.
Este enfoque psicológico es especialmente revelador en contextos donde los estafadores se organizan en estructuras colaborativas a escala global, compartiendo herramientas, técnicas y vulnerabilidades para maximizar su impacto y reducir el riesgo de detección.
Según análisis especializados, durante periodos de alta actividad digital, como eventos de compras masivas, los intentos de phishing y fraudes aumentan considerablemente, lo que evidencia una adaptación continua de estas prácticas maliciosas al comportamiento del consumidor.
Además, la prevalencia de fraudes en plataformas sociales o de comunidades (incluidas aplicaciones de citas online) ha aumentado significativamente, con un crecimiento del 64 % en intentos de fraude en este sector en los últimos años, lo que representa un riesgo tangible para quienes utilizan dichos servicios sin medidas de seguridad apropiadas.






