Dos días después de su elección, el papa León XIV ya puso el tema sobre la mesa. La IA, combinada con la nueva revolución industrial, plantea «nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo», explicó.

El sumo pontífice también expresó su confianza en las respuestas que puede ofrecer la «doctrina social» de la Iglesia, centrada en principios como la dignidad de la persona, la solidaridad y el bien común.

En Estados Unidos, varios líderes evangélicos escribieron el 22 de mayo al presidente Trump para advertirle sobre la llegada de una IA «general», potencialmente tan poderosa como la inteligencia humana, y sobre «máquinas más inteligentes que los humanos, que nadie sabe controlar».

Uno de los principales firmantes de la carta es el pastor conservador Johnnie Moore, cercano a Donald Trump y nombrado a principios de junio al frente de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), organismo cuyo trabajo fue calificado por la ONU como «un fracaso» desde el punto de vista humanitario.

Si bien abogaron por el liderazgo de Estados Unidos en materia de IA, los firmantes pidieron implicar en este esfuerzo a «personas de fe» cuya «principal motivación no sea comercial».

Esta vigilancia por parte de los creyentes no es nueva. Antes de León XIV la Iglesia católica ya había intervenido en varias ocasiones sobre este tema.

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