El sociólogo y analista René Martínez caracterizó como la «era de la gran delincuencia» al periodo de 30 años (1989-2019) que los partidos ARENA y el FMLN gobernaron a El Salvador y establecieron nexos con las pandillas.

«Era una sociedad del crimen, la extorsión y la impunidad. Si tenías a una población sometida por el miedo y los delincuentes, obviamente la gente no se iba a fijar en toda la corrupción galopante que se estaba llevando a cabo por parte de ellos», dijo ayer por la mañana Martínez en la entrevista televisiva Hablemos Claro.

Exfuncionarios de ambos partidos tradicionales enfrentan ahora procesos de investigación por delitos que cometieron en el ejercicio de la función pública. Enriquecimiento ilícito, peculado y negociaciones ilícitas son algunos de los tipos penales por los cuales han sido procesados.

Alberto Romero y David Reyes son, por ejemplo, exdiputados de ARENA procesados por enriquecimiento ilícito. El también exdiputado y expresidente de la Asamblea Legislativa, Norman Quijano, enfrenta una condena de 13 años y cuatro meses de prisión por haber negociado con las pandillas a cambio de votos para las elecciones presidenciales de 2014 en las que él participó como candidato.

En el caso del FMLN, el exdiputado y exsecretario de comunicaciones de la presidencia de la república, Eugenio Chicas, enfrenta un proceso penal por enriquecimiento ilícito. Ya guarda prisión por este proceso. Por este mismo delito enfrenta una investigación el exdiputado efemelenista Guillermo Mata Bennet.

En tanto, los exdiputados Benito Lara y Arístides Valencia fueron procesados por negociar con cabecillas de pandillas para favorecer el triunfo de Salvador Sánchez Cerén en la elección presidencial de 2014.

«Nosotros fuimos un país sometido por el crimen y los políticos de entonces trataron de convencer a las personas que ese problema [de la delincuencia] no se podía resolver», señaló el sociólogo, a la vez que cuestionó que medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales no se pusieron de lado de las víctimas sino de los victimarios.

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