El anuncio que hizo el presidente del Coena, Carlos Saade, de que están listos para participar en las elecciones generales de 2027, busca ocultar las divisiones internas que hay en ARENA, así como aspectos oscuros de su pasado marcado por la corrupción, consideraron los sociólogos y analistas René Martínez y Mauricio Rodríguez.
De acuerdo con Martínez, el mensaje brindado el miércoles por Saade, a través de un video pregrabado y publicado en redes sociales, «es un intento desesperado por recuperar el protagonismo político que han perdido definitivamente debido a los casos de corrupción, impunidad, privatizaciones y traición al pueblo».
Por su parte, Rodríguez, resaltó que el anuncio del presidente del Coena se hizo en un momento marcado por las divisiones internas que se evidencian entre la dirigencia y sus representantes en la Asamblea e incluso en la misma fracción legislativa, que no puede ponerse de acuerdo en la postura partidaria.
De acuerdo con Martínez, el mensaje que envía Saade en el video lo hace «en tono personal, para agenciarse algún tipo de respaldo interno y externo»; sin embargo, considera que es un discurso «cínico y demagógico».
Afirmar que los hechos de corrupción que se le atribuyen a ARENA son casos aislados, es un «recurso narrativo» que utiliza Saade para justificar toda la «conspiración partidaria que nunca reconocieron y mucho menos llevaron al ámbito penal».
Ese pasado y la actitud que muestra el partido tricolor en este momento sigue afectando el camino que han elegido debido a que «han perdido toda credibilidad y la confianza de la población salvadoreña, no solo en una encuesta, sino que en todas las que son afines a ellos y en las que no», detalló Rodríguez.
Añadió que la opinión pública pone al instituto de derecha en una posición bastante «incómoda» y «poco favorable» como para tener opciones que le permitan acceder al Ejecutivo en 2027, aunque podría mantener el voto duro y mantener uno o dos curules en el congreso, como está actualmente.
Rodríguez recordó que ARENA inició como un partido de agricultores y banqueros; y Saade empezó como empleado, con plaza de asesor; y ahora al estar dirigiendo el partido «está como niño con juguete nuevo»; sin embargo, «el ADN de este partido político está manchado y marcado por ese pasado oscurantista que todos los salvadoreños quieren o queremos olvidar».
En esa línea, Martínez consideró que la suerte del partido y sus líderes actuales está clara: rumbo a «su extinción formal y real en el corto plazo», puesto que «ningún mensaje de ese tipo hecho por ARENA o por sus líderes de forma individual, logrará calar en el imaginario del pueblo, pues este no volverá a darles su confianza y ni siquiera el beneficio de la duda».






