El 27 de enero de 1946 fue inaugurado el asilo San Antonio, en la ciudad de San Miguel, una obra impulsada por monseñor Víctor Basilio Plantier Lantard junto con las Señoras de la Caridad de San Vicente de Paúl y la ayuda económica de personas altruistas de la ciudad.
En esa época el asilo inició sus funciones atendiendo a 10 ancianas y ocho ancianos desamparados bajo el cuidado de las Hermanas de la Caridad.
El asilo es 80 años después una joya en el corazón de la ciudad de San Miguel que alberga a 53 hombres y 17 mujeres adultos mayores que han encontrado cuidado, atención médica, alimentación e instalaciones adecuadas que cumplen con todas las normativas exigidas a un hospital geriátrico.
En todo este tiempo las Señoras de la Caridad junto con las Hermanas de la Caridad se han esforzado en mantener vivo el legado de monseñor Plantier y su sueño de darle a los adultos mayores una vejez digna.
«Hemos seguido al pie de la letra y con una mejora continua, ya que el asilo está renovado totalmente, nuestros adultos mayores están bien cuidados, mejor que en cualquier lugar. Tenemos asistencia de médico permanente, enfermeras, cuidadores las 24 horas, personas que hacen la limpieza y lavadoras automatizadas», explicó María Teresa Castillo Hernández, miembro activo de la asociación.
Cada año este grupo de mujeres comprometidas se fija un proyecto para mejorar las instalaciones del asilo, Casa de la Misericordia o la Guardería Dr. Federico Rosales, esta última recibe a 60 niños de dos a cinco años, donde reciben educación integral, estimulación temprana y una nutrición balanceada.
Para 2026 tienen como meta obtener una ambulancia para la atención de los adultos mayores, porque la unidad con la que cuentan es un microbús que ya brindó su vida útil.






