«Venimos de un país sistemáticamente saqueado, destruido a conciencia y con una única política pública real: el miedo. Miedo a salir de la casa. Miedo a tomar el bus», esta fue una de las frases del discurso del presidente Nayib Bukele, en su en su mensaje del primer año de Gobierno del segundo mandato, en la que acusó a las pandillas de haber cometido 200,000 asesinatos en El Salvador.
«Algunos dicen que las pandillas dejaron 120,000 muertos en El Salvador. Pero si comparamos las cifras de desaparecidos de entonces con las de ahora, observamos que la diferencia es abismal», afirmó el mandatario.
Según los datos proporcionados por Bukele, en los gobiernos de ARENA y FMLN, el 90 por ciento de los homicidios fueron «disfrazados como desaparecidos», con lo cual 200,000 salvadoreños fueron asesinados por esos grupos terroristas.
«La democracia, que algunos dicen que extrañan tanto, era la democracia del miedo. Los ricos tenían menos miedo que los pobres, pero nadie se escapó. Todos tenían miedo», afirmó el mandatario, bajo cuyo mandato se ha establecido el Plan Control Territorial y luego el régimen de excepción que llevó a más de 86,000 pandilleros a las cárceles y promovió reformas penales para que estos criminales pasen por décadas en prisión.
Según, Bukele, la institucionalidad del miedo que estaba establecida en el país, lo que buscaba era «violar a nuestras mujeres» y la «transparencia» era que se dejara matar a miles de salvadoreños.
Bukele afirmó que los organismos y oenegés pro derechos humanos, que buscan que se eliminen medidas como el régimen de excepción, lo único que buscan es que se regrese al estado de caos en el que se vivía y del que se lucraban amasando millones de dólares.
El mandatario aseguró que «en la vida real, perdonar al criminal es condenar a la víctima. Sigan gritando, ¡libérenlos ya! Los hemos escuchado y conocemos el resultado. Que regrese la muerte, que regrese el caos, que regrese el miedo. Y no vamos a permitir nada de eso. Así que no los vamos a liberar ni ahora ni nunca», afirmó enfático.
A su criterio, esas fuerzas externas «Quieren que tomemos decisiones para que afuera no me cataloguen como dictador, aunque eso signifique que nuestro país vuelva a ser invivible. Antes había una masacre cada día».
«Los supuestos defensores de la democracia y el Estado de derecho, lo que realmente quieren es que no podamos castigar a los asesinos. En nombre de un supuesto ideal de derechos humanos, que no es más que los derechos de los criminales».
PANDILLERO SALIÓ DE RESGUARDO JUVENIL SOLO A MATAR
Como ejemplo de a quienes los organismos de derechos humanos defienden, Bukele mencionó el caso del pandillero Henry Fernando Hernández Asencio, quien siendo menor de edad fue capturado a pocos días de establecido el régimen de excepción, en marzo de 2022, quien luego de estar en una correccional, salió y un año después, el pasado 28 de mayo, asesinó al excabo de la Policía, José Luis García, en Tacuba, Ahuachapán.
«Era menor de edad no tenía tatuajes, no tenía antecedentes, era menor de edad, pero sabíamos que era pandillero por las investigaciones de la Policía. El niño símbolo de la oposición: menor de edad, joven, no tiene tatuajes, no tiene antecedentes», dijo Bukele.
Y agregó: «Nuestro sistema judicial aun en reforma decidió darle 2 años de detención en una correccional de menores».
Según Bukele, «lo teníamos en custodia, era nuestro deber evitar ese asesinato manteniéndolo en custodia, pero por cumplir los tratados internacionales y las reglas que nos imponen de derechos humanos, ese homicidio es culpa del Estado, porque nosotros debimos garantizar que ese pandillero se pudriera en la cárcel, lo dejamos salir por cumplir tratados y ahora una familia está de luto».
El pandillero fue capturado el pasado viernes y el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro afirmó que «este sujeto, el sistema romántico y perverso asumió que, con solo dos años de internamiento y programas de pinta caritas, se iba a readaptar. Pues bien, la realidad, tristemente, nos da la razón una vez más».






