El presidente de la república, Nayib Bukele, representa la nueva política en El Salvador a la que ha remozado, ha depurado y ha actualizado con el fin de resolver los problemas que el país ha enfrentado por décadas. A esto se ha sumado la buena relación entre los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), señalaron los analistas políticos y sociólogos René Martínez y Mauricio Rodríguez.
«Nayib Bukele es la versión de la nueva política, a la cual le presta su rostro y su nombre para remozarse, depurarse y actualizarse, como el mecanismo del pueblo para realizar las transformaciones sociales que tiene pendientes desde hace dos siglos», sostuvo Martínez.
Bukele recibirá el próximo sábado su investidura presidencial para iniciar el nuevo quinquenio al frente del Ejecutivo, tras ganar la reelección con su partido Nuevas Ideas en los comicios del 4 de febrero pasado.
Según Martínez, la nueva forma de hacer política del mandatario se expresa en el refrescamiento del régimen político-electoral salvadoreño, la recuperación de la legitimidad y soberanía del voto ciudadano y la recuperación de confianza del pueblo en los liderazgos políticos.
De hecho, la encuesta poselectoral del Iudop-UCA reveló recientemente que entre 2019 y 2024 creció el valor que la ciudadanía le otorgó a la participación y la incidencia política. Actualmente, 37.2 % cree que las acciones de los partidos políticos le benefician mucho o algo; cinco años atrás ese porcentaje era del 19 %.
Martínez agregó que Bukele también expresa una nueva forma de hacer política con la construcción de un nuevo perfil del liderazgo político, que lo tiene como principal referente, tanto a escala nacional como internacional. «Fue solo con la llegada de Nayib al Poder Ejecutivo, a través de una rebelión electoral, que el pueblo pudo transformar la política y entrar al siglo XXI al convertir la decepción y el desencanto en motivación social», destacó Martínez
Añadió: «En ese sentido, la nueva forma de hacer política generada por Nayib Bukele es, en resumen, ser parte de la motivación social a través de resolver los problemas urgentes e importantes del país, teniendo como referente de dicha motivación que lo público sea mejor que lo privado».
Por su parte, Rodríguez afirmó que esa nueva forma de hacer política por parte del presidente Bukele en su primer quinquenio se sustentó en parte en la buena relación Ejecutivo-Asamblea Legislativa.
«Eso permite que haya una correcta coordinación entre los poderes del Estado. Esto es una nueva forma de hacer política. Antes había una discrepancia entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo que terminaba dilucidándose en la Corte Suprema de Justicia», explicó.
El presidente Bukele se enfrentó en los dos primeros años de su gestión a una Asamblea Legislativa hostil, que bloqueó proyectos e iniciativas en medio de la emergencia sanitaria generada por la pandemia de la COVID-19.
La actual legislatura, con la mayoría simple, calificada y especial del partido Nuevas Ideas, ha facilitado el trabajo del Gobierno sin contratiempos al avalar iniciativas en favor de la población, incluyendo la aprobación y extensión del régimen de excepción para garantizar la seguridad ciudadana.
El referido sondeo del Iudop-UCA indica que el 30.5 % de los salvadoreños que votaron por el partido cian en las elecciones generales de febrero y marzo afirmó que lo hizo por el trabajo, las obras y los resultados. Asimismo, el 15.3 % le dio su voto para que se mantenga vigente el régimen de excepción
El partido cian se ha consolidado como el de mayor preferencia de los ciudadanos al obtener en los comicios la presidencia de la república, 54 diputados de la Asamblea, 28 gobiernos locales y 13 diputados del Parlamento Centroamericano.
Rodríguez también destacó: «La nueva forma de hacer política ya no está fundamentada en democracia comprada a través de maletines negros. Anteriormente eran reuniones mensuales entre Casa Presidencial y los secretarios generales de los partidos políticos».
Agregó que resalta la forma diligente con la que Nayib Bukele atiende los llamados de la población, así como el trabajo sin ataduras ideológicas y el emprender una lucha frontal contra la corrupción sin distinciones partidarias.






