Tras crecer al pie del cerro Tecana, en Santa Ana Centro, y tener como paisaje diario la cruz de su cima, desde su niñez Caleb Padilla, de ahora 36 años, siempre soñó con hacer algo para cuidar y preservar este emblemático sitio de la Ciudad Morena, que en ese tiempo se encontraba deforestado y en alto grado de degradación ambiental.

Y los sueños que aquel niño tenía los comenzó a cumplir hace nueve años, cuando fundó la organización Un Pulmón Más, con la cual inició varios proyectos ambientales, entre ellos Dale Vida al Tecana, con los cuales poco a poco fue interviniendo el cerro.

«El cerro Tecana es un ecosistema, es un pulmón para Santa Ana, desde niño y de mi adolescencia decía que algo se tenía que hacer por el Tecana. Para febrero de 2016 lo subí por primera vez a conocer la cruz. Así empieza esta historia en el que uno de los sueños es declararlo área natural protegida, otro es que sea turístico natural y que las comunidades cerca del cerro sean beneficiadas», dice Padilla.

Y desde febrero de aquel año hasta la fecha, este ambientalista ha encabezado las jornadas de limpieza y reforestación que han permitido la siembra de más de 14,000 árboles de especies nativas, con las que se han repoblado diferentes sectores del cerro.

La reforestación del lugar también ha permitido el retorno de diferentes especies de fauna, entre mamíferos como zorros grises, gato zonto, cotuzas, venados e incluso coyotes que han sido avistados en la zona.

Paralelamente, el trabajo de Un Pulmón Más y Dale Vida al Tecana recuperó y restableció los senderos de ascenso a la cumbre, donde a diario turistas nacionales y extranjeros suben a visitar la cruz del cerro construida en 1956 por el centenario del nombramiento como ciudad a Santa Ana, desde donde se aprecia toda la ciudad.

«El proyecto, cuando nace, en 2016, se llamaba Dale Vida al Tecana, y hoy está vivo, hoy es ver a las personas subiendo a la cruz, hoy el Tecana se ha vuelto parte de la cultura santaneca, es un trabajo de muchos años, hoy suben a correr, suben a caminar, a ver fauna, se le ha devuelto la vida al Tecana», agrega Padilla.

Actualmente, el trabajo que desarrolla este ambientalista en el cerro sigue firme de cara a cumplir uno de los sueños que se propuso, que se declare al Tecana como área natural protegida (ANP) y se brinden las herramientas legales para su cuidado y preservación.

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