El distrito de Cinquera, en el municipio de Cabañas Oeste, se ha caracterizado a lo largo de los años por su riqueza histórica, sobre todo por los vestigios que guarda del conflicto armado en El Salvador. El distrito fue uno de los más golpeados durante la guerra por ser un bastión importante para la guerrilla, pero en la actualidad sigue mostrando su fortaleza y resurge a través de la educación, el comercio, el desarrollo y la naturaleza, sin olvidar su historia. 

La tranquilidad y paz que ahora vive son muestras vivientes de haber sobrevivido, durante más de tres décadas, al conflicto armado y a la sombra de las pandillas, para convertirse en un lugar donde ahora las familias pueden vivir y desarrollarse en un ambiente seguro. 

«El Gobierno ha hecho el cambio aquí, porque aquí no se podía llegar por los pandilleros, ahora que ya hay seguridad, cualquiera invierte, cualquiera se anima a vender algo, pero sin la seguridad no estuviéramos así. Como estamos ahora, el desarrollo se ha dado a escala nacional a través de las leyes que el Gobierno ha impulsado», indicó Ángel Acosta, de 52 años, quien se dedica a la venta de cocos. 

El comerciante recordó que en los años previos a la llegada al poder del actual Gobierno las pandillas impedían el desarrollo del distrito, al ser un punto medio en la disputa de territorio por parte de la MS y la pandilla 18. 

«Aquí eran MS, y los reunía la MS de Suchitoto y los de Copapayo, la 18 de Tenancingo, estaban los dos bandos, y como había que pasar por estos lugares para llegar hasta aquí, la gente no se animaba a cruzar y venir», señaló Acosta. 

Agregó: «Acá era peligroso antes, el que diga que no, está loco, si yo aquí he vivido. Los pandilleros en Copapayo me mataron a dos hermanos y a un cuñado, a mí me intentaron matar tres veces, yo sé que aquí era peligroso». 

La opinión del comerciante es compartida por Catarino Medrano, de 74 años, quien tiene 15 años de residir en Cinquera. Él asegura que las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno no están ayudando al desarrollo del municipio. 

«Ahora con la implementación del Plan Control Territorial y la captura de tanto malacate, alguna gente ha llegado a los pueblos más tranquilos, tanto así que hay varias personas que han venido aquí a comprar propiedades, porque es bien tranquilo, usted puede andar a las 12 o la 1 de la madrugada. Después del régimen de excepción mucha gente también se ha animado a poner negocios», expresó Medrano. 

EL GOBIERNO LLEVA DESARROLLO 

Los residentes de Cinquera coinciden en que, de la mano de la seguridad, el Gobierno también está impulsando el desarrollo del distrito con la construcción de centros educativos, clínicas municipales y pavimentación de vías que les permiten mayor conectividad con otros distritos de Cabañas, como Ilobasco, y de Cuscatlán, como Suchitoto. 

«Fuimos olvidados, pero hoy que en tró este presidente la situación ha cambiado, él nos ha arreglado todas las calles del distrito a través de la DOM [Dirección Nacional de Obras Municipales], antes todo esto era empedrado, ha hecho una clínica municipal también, él ha puesto atención en este pueblo», aseveró Ángel Acosta. 

«El Gobierno está remodelando el instituto, ningún Gobierno ha hecho lo que hizo este, arreglar las calles a un pueblito así, una clínica municipal que hizo, hace como tres o cuatro años», añadió. 

RIQUEZA NATURAL 

Además de los vestigios históricos (bombas, partes de helicópteros y fusiles) que permanecen en el parque, frente a la iglesia y en el museo del distrito, en Cinquera también existe el ecoparque, un complejo natural que cuenta con pozas, cascadas, miradores y cuevas donde se refugiaba la guerrilla, rodeadas de mucha vegetación y que se convierten en el atractivo natural perfecto para quienes disfrutan del senderismo y de refrescarse en aguas puras y cristalinas. 

«El turismo ha crecido ahora en Cinquera, sobre todo por la poza y la cascada, está diferente, arreglaron la calle hasta la entrada del balneario, antes era polvosa, ahora la han pavimentado. Entre las mejoras que le han hecho es que hay cocinas y mesas», afirmó Catarino. 

El parque ecológico es administrado por la comunidad local, que ha apostado por el turismo como una forma de mostrar su entorno natural y generar oportunidades para las familias del distrito. El recorrido es guiado para que los visitantes aprovechen la experiencia y conozcan las historias que el bosque ha guardado de generación en generación. 

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