Gigantescas figuras inflables captaron la atención de cientos de niños, jóvenes y adultos que llegaron ayer al Centro Histórico de San Salvador para disfrutar un desfile lleno de color, música y alegría, convirtiendo el corazón de la capital en un espacio de convivencia familiar.

Esta fue la segunda edición del desfile en el que la felicidad irradiaba entre los asistentes, quienes apreciaron al menos 11 globos gigantes de hasta 13 metros de altura, que eran llevados por unas 200 personas, en un recorrido que inició en la renovada calle Rubén Darío y finalizó en la plaza General Gerardo Barrios.

Durante el desfile también participaron bandas de paz con cientos de músicos y las tradicionales cachiporristas, quienes pusieron a bailar a los asistentes. También se presentaron carros clásicos y más de 30 personajes.

Entre aplausos, sonrisas y fotografías, las familias disfrutaron del espectáculo que llenó de vida las principales calles del Centro Histórico, creando un ambiente de celebración.

«Como familia hemos venido desde Soyapango a disfrutar, con mi esposo y mis tres hijas. Es la primera vez que venimos y superó nuestras expectativas», mencionó Adela Cabrera.

El evento contó con el apoyo de personal de seguridad, socorristas y equipos de logística, quienes garantizaron el orden y el bienestar de los asistentes durante todo el recorrido.

«Yo vine con mi esposo y mis hijas, y realmente me ha encantado; todo estuvo perfecto, el orden, la seguridad y el desfile hermoso. Sería muy bueno que esto se haga todos los años para que todos nos divirtamos», mencionó Claudia Pérez.

De igual forma, al llegar a la plaza Gerardo Barrios, los asistentes continuaron disfrutando de música y actividades recreativas, como un show de drones y fuegos artificiales, marcando el cierre de una jornada llena de color y alegría.

El Centro Histórico se ha convertido en la principal atracción de salvadoreños y turistas para festejar las vísperas, con la Villa Navideña donde hay diversas atracciones como la casa de Santa Claus, la fábrica de galletas, la casa del Grinch, además del árbol de Navidad más grande de Centroamérica, con una altura de 55 metros, que lo hace visible desde cualquier punto del recorrido.

Fotos: Carlos Cárdenas y Sofía Mazariego/Diario El Salvador
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