El Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador condenó ayer a 13 años y cuatro meses de cárcel a Nicola Ernesto Angelucci Silva, expresidente del extinto Banco Multisectorial de Inversiones (BMI) por los delitos de negociaciones ilícitas y peculado.
Por unanimidad los tres jueces dijeron que el exfuncionario cometió los delitos en concurso ideal, es decir que a raíz de las negociaciones ilícitas permitió que se diera el peculado [apropiarse de fondos del Estado] y se diera la sustracción de $6,193,293.88.
En el delito de negociaciones ilícitas el ministerio Público expuso en el juicio, que Angelucci Silva tuvo un dolo directo y existió en él, ese interés de ser parte de Infocentros y del BMI. Era presidente en ambos.
Que al tener conocimiento de lo que ocurría en las dos instituciones, facilitó la participación de Infocentros en la suscripción de la «Red del Desarrollo», también conocido como el convenio madre.
Esa facilitación que expuso el ministerio público fue confirmada por el juez presidente del tribunal, Luis Edgardo Larrama, quien expresó que el artículo 328 del Código Penal habla de forzar y facilitar y en el caso de Angelucci, facilitó a través de los contratos ilegales que Infocentros se apropiara de millonarios fondos públicos.
Mientras que el juez Ulises García sostuvo que el referido artículo no exige que el contrato sea legal o no; sino que reprocha al funcionario interferir facilitando la firma de contratos para desviar los fondos. «No fueron convenios los que se firmaron, sino contratos irregulares», agregó el administrador de justicia.
Según García, los objetivos del exBMI era conceder créditos y no capacitar a entidades privadas, incluso, Angelucci Silva como directivo de Infocentros no podía ofertar servicios al referido banco, que nunca debió erogarse cantidades millonarias de dinero para capacitaciones porque esa no era la razón de ser de la entidad bancaria.
El ministerio público probó el dolo y la voluntad de Angelucci Silva de querer realizar una conducta contraria a la norma, ya que tenía interés de la suscripción del convenio madre denominado la «Red del Desarrollo» obviando la Ley de Adquisiciones y Contrataciones de la Administración Pública (LACAP), al final el exBMI terminó invirtiendo en la Red del Desarrollo pese a que Infocentros no tenía la capacidad para ejecutar el proyecto, por lo que realizó una conducta típica, antijurídica y culpable.
EL PLAN ERA SAQUEAR FONDOS
En cuanto al delito de peculado, el tribunal ha dejado claro que el imputado tuvo la intensión de sustraer fondos públicos provenientes del extinto BMI y trasladarlos a Infocentros, una asociación privada de la que el mismo Angelucci era presidente, y que según acta del 14 de agosto del 2008, acordó su disolución y liquidación voluntaria.
Pese a que Infocentros ya había dejado de operar, Angelucci Silva suscribió un convenio sustrayendo del referido banco $240,000 para ser trasladados a la cuenta de la entidad privada bajo su dirección.
El artículo 4 de la ley de creación del exBMI no facultaba suscribir convenios, fue hasta en el año 2008 que hubo una reforma y para implementar proyectos como Red del Desarrollo, se debió seguir un proceso de licitación para adjudicarlo, pero la UACI del Banco de Desarrollo de El Salvador, en informe enviado a la Fiscalía ha dicho que no tuvo ninguna participación en la adjudicación.
Durante el juicio los fiscales definieron el interés de Angelucci en tener un monopolio en el exBMI e Infocentros, esta última institución de carácter privada en sus estatutos definía que una junta directiva solo podía estar dos años consecutivos al frente, pero Angelucci, se mantuvo por tiempo indefinido porque nunca se hizo una nueva elección.






