Un poco más de siete años después de que tres miembros de la familia de un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) fueron asesinados en el caserío Quebrada Onda, del distrito de Chilanga, en Morazán Sur, la Fiscalía General de la República (FGR) logró que siete implicados en el hecho fueran condenados a diferentes penas de prisión.

Los condenados son José Antonio Díaz Guevara, quien recibió una pena de 100 años por cinco homicidios, entre ellos, los tres miembros de la familia del agente.

En tanto, Fredi Noé Ramírez Blanco y Ruendy Jónathan Hernández Vásquez fueron condenados a 28 años por un homicidio agravado y organizaciones terroristas; estos últimos aún están prófugos.

«Esta estructura criminal ordenó que asesinaran al policía por el trabajo que desempeñaba, y al no encontrarlo mataron a balazos a su mamá, su papá y a una hermana», informó la FGR.

El resto de los implicados en este hecho y procesados por otros casos son José Gerber Rodríguez Coreas, Josué Wilfredo Flores Martínez y Wilson Alexis Ponce Vásquez, quienes fueron condenados a 20 años de prisión por un homicidio agravado; mientras que Santos Guadalupe Villalta Vásquez fue sentenciado a ocho años por organizaciones terroristas.

El hecho por el cual el Tribunal Segundo contra el Crimen Organizado de San Miguel sentenció a estos siete pandilleros ocurrió a principios de julio de 2018, y las víctimas fueron identificadas como Fernando Coreas, de 70 años; María Albertina López, de 65 (padre y madre del policía); y Marlene López, de 31, hermana del agente.

«La estructura criminal delinquía en los distritos de San Francisco Gotera, Chilanga, Guatajiagua, San Carlos, Delicias de Concepción y Yoloaiquín, en Morazán; y cometieron los crímenes entre 2015 y 2019», detalló la Fiscalía en el reporte de prensa.

Los sentenciados pertenecen a la clica Saylors Locos Salvatruchos Westside de la MS-13.

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