Funcionarios de diversos países se han sumado paulatinamente para respaldar las políticas de seguridad que impulsa el presidente de la república, Nayib Bukele, para combatir a las pandillas, un fenómeno social que afectó fuertemente a El Salvador durante los 30 años de los gobiernos de ARENA y del FMLN.
A inicios de la semana anterior, Marco Rubio, senador republicano de Florida, Estados Unidos, reiteró su respaldo a la lucha contra los grupos pandilleriles y criticó a la administración presidencial del demócrata Joe Biden por imponer sanciones contra funcionarios salvadoreños.
«Lejos de respaldar a Bukele, la Casa Blanca ha sancionado a miembros clave de su Gobierno. Eso no debería sorprender, dado que los activistas del Partido Demócrata, las mismas personas que glorifican al asesino en masa Fidel Castro, ahora hablan mal de El Salvador», cuestionó el influyente senador republicano.
A finales del mes pasado, Rubio aplaudió la captura de miles de pandilleros y la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), donde serán recluidos los delincuentes capturados con el régimen de excepción, medida constitucional vigente desde el 27 de marzo del año pasado.
Esa megacárcel —construida por el Gobierno Central en Tecoluca, San Vicente— es la más grande de Latinoamérica, a la que han comenzado a ser trasladados criminales de alta peligrosidad que estaban en otros penales.
La semana pasada, el expresidente de Brasil Jair Bolsonaro anunció que espera viajar en los próximos días a El Salvador para conocer esa megapenitenciaría que ha sido clave en la lucha contra las pandillas.
«Estoy en CSPCCO [Comisión de Seguridad Pública] tratando de aprobar mi solicitud de una visita técnica a El Salvador para visitar la nueva prisión de 40,000 asientos, la más grande de las Américas, recientemente inaugurada por el presidente @nayibbukele, que redujo drásticamente los asesinatos», escribió Bolsonaro en Twitter.
Anteriormente, el expresidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís elogió las políticas de seguridad impulsadas por Nayib Bukele y también habló positivamente de la construcción de la megacárcel. «[Nayib Bukele] ha tomado acciones contundentes como la construcción de una megacárcel, y ha levantado las estrategias de Mano Dura y Super Mano Dura que algunos de sus predecesores habían intentado sin éxito», expresó el exgobernante tico al comparar las políticas de seguridad de los gobiernos de ARENA con las de la actual gestión.
Además de Solís, el ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Jorge Torres, aplaudió recientemente las acciones implementadas para reducir los homicidios en El Salvador, situación social que contrasta con su país, que desde el año pasado enfrenta un alza sin precedentes de ese tipo de hechos delictivos.
«El único país (yo trabajé mucho para Latinoamérica) que ha logrado controlar el índice de homicidios hasta el día de hoy es porque [Nayib] Bukele ha encerrado a esos delincuentes […]. Un sistema de seguridad como el que tiene el presidente Bukele sería genial para bajar el índice de homicidios», valoró el ministro tico, quien también recomendó que las medidas de seguridad aplicadas en nuestro país sean retomadas por las autoridades costarricenses.
La realidad es distinta en Ecuador, donde ya se implementa —como en El Salvador— el régimen de excepción. En abril del año pasado, el presidente Guillermo Lasso impulsó esa medida en las provincias costeras de Guayas, Manabí y Esmeraldas, a causa de los altos índices de violencia que provoca el tráfico de drogas.
De igual manera, en Honduras, la presidenta Xiomara Castro implementó el régimen de excepción desde diciembre pasado y la última prórroga lo mantendrá vigente hasta el próximo mes, con la finalidad de luchar contra las bandas criminales responsables de los altos índices de asesinatos.
Pero el trabajo y éxito del presidente Nayib Bukele en el combate de las pandillas no siempre ha sido aplaudido, pues también ha sido atacado por la oposición política salvadoreña, organizaciones nacionales e internacionales que dicen ser defensoras de derechos humanos e incluso funcionarios extranjeros.
Recientemente, el presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, arremetió de manera reiterativa contra la política de seguridad salvadoreña, poniendo en duda la reducción de los homicidios y cuestionando la construcción del Cecot. Las críticas de Petro fueron aplacadas por senadores colombianos como María Fernanda Cabal y Carlos Felipe Mejía, y por el concejal de Bogotá Óscar Ramírez, quienes salieron en defensa del trabajo del presidente Bukele.
«El presidente Bukele no solo es el personaje del año 2022, es el mandatario con más popularidad del mundo con más del 90 %; su país, El Salvador, es el más seguro de Latinoamérica y tiene la tasa de homicidios más baja. ¿Qué hace? Cumplir la ley y hacerla cumplir», indicó Mejía.
Pedro Pablo Duart, excandidato a alcalde de Guayaquil — ciudad de Ecuador—, propuso durante la campaña electoral implementar las mismas acciones de seguridad que el mandatario salvadoreño para combatir la delincuencia.
A la amplia lista de respaldo internacional se sumó la semana pasada Rafael López Aliaga, alcalde de Lima, capital de Perú, ante el aumento de la delincuencia en esa zona del país.
«El tema de la inseguridad es estructural. Tenemos que coordinar con el Ministerio de la Defensa para tener a militares en la calle. Tenemos que pasar a una fase II, donde, como se ha hecho en otros países tipo El Salvador, [Nayib] Bukele sacó al Ejército», anunció el funcionario ante medios de comunicación locales.






