En el 30° Foro Parlamentario de Seguridad e Inteligencia se destacó cómo el presidente Nayib Bukele transformó a El Salvador mediante el ejercicio de la soberanía, lo que lo ha consolidado como un líder regional de cambios.
El evento reúne en El Salvador a legisladores, expertos y líderes de más de 20 países para abordar temas de amenazas de seguridad globales, intercambiar experiencias y promover juntos un cambio duradero.
«Hace apenas unos años, este país era conocido mundialmente por su violencia e inseguridad, pero ahora es reconocido por su seguridad, su disciplina y su determinación de construir un nuevo futuro. Esta transformación no fue casual, fue el resultado de una verdadera visión de liderazgo y valentía política bajo la dirección del presidente Nayib Bukele», manifestó Erik Bethel, miembro de la Cámara de Comercio Digital y exrepresentante de Estados Unidos ante el Banco Mundial.
El ponente enfatizó que la administración Bukele tomó decisiones difíciles, pero necesarias, las cuales han brindado grandes cambios en seguridad, cuyo «resultado ha sido inspirador».
Bethel destacó lo visionario de la administración Bukele con la adopción del Bitcoin como moneda de curso legal, «no lo hizo solo por razones económicas, sino que fue una declaración de independencia, de soberanía y de confianza en su propio futuro. Esta es una decisión audaz, y el mundo la reconoció. En lugar de seguir viejos modelos, optaron por ser pioneros. Demostraron que la innovación no es exclusiva de los países ricos».
El experto agregó que El Salvador es la prueba viviente de que esa transformación puede ocurrir cuando una nación decide tomar las riendas de su destino. «El mundo los observa, no por curiosidad, sino por admiración. Y a medida que la atención mundial se centra nuevamente en las Américas, tenemos la oportunidad de redefinir el significado de la prosperidad, no impuesta por otros, sino construida según nuestros propios términos», enfatizó.
En tanto, el congresista brasileño, Nikolas Ferreira, resaltó el ejemplo salvadoreño de que cuando un gobernante quiere el bien del pueblo, se puede lograr. «El presidente Bukele y todo su equipo demostró que sí es posible cambiar un país», aseguró.
Ferreira manifestó que espera que el encuentro realizado en El Salvador inspire una nueva era.
Legislación en la lucha contras las pandillas
El presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, enfatizó durante el primer día del foro internacional que el modelo de seguridad implementado en la administración Bukele, con la gobernabilidad que le ha dado el órgano legislativo, permitió que el país dejara de ser uno de los más violentos del mundo a posicionarse entre los más seguros del hemisferio occidental.
El legislador agregó que la implementación del Plan Control Territorial y la aprobación del régimen de excepción (vigente desde marzo de 2022) han sido instrumentos claves para capturar a más de 90,000 pandilleros; reducir los homicidios a cifras históricas; alcanzar, hasta la fecha, 1,061 días sin muertes violentas y devolverles a los salvadoreños la paz que los gobernantes pasados no les garantizaron.
El funcionario señaló que decenas de generaciones se perdieron durante el conflicto armado y en los más de 30 años que El Salvador vivió sin que se implementaran políticas de seguridad efectivas, lo que permitió que se desbordara la violencia.
«Esta tierra que hoy visitan ha experimentado un verdadero milagro, hace pocos años éramos otro país, un país que sufría, un país dominado por el crimen, un país donde reinaba la muerte y el dolor, un país quebrado y una sociedad totalmente destruida luego de décadas de violencia», dijo Castro a los asistentes.
El diputado lamentó como la inoperancia de los gobernantes de turno y la falta de liderazgo provocaron que los grupos criminales se fortalecieran, a tal punto de que recibían privilegios del Estado y funcionaban como un gobierno paralelo al oficial, ya que controlaban los territorios, imponían sus reglas y extorsionaban a los ciudadanos y los comercios.
Castro afirmó que, ahora, El Salvador vive un «verdadero milagro» y es testimonio de cómo un país puede salir adelante con voluntad política. Él matizó que aún hay voces contrarias al progreso que, aunque son cada vez más débiles, continúan intentando mantener al país anclado en el pasado.






