Marina Gutiérrez (nombre ficticio) estudiaba bachillerato en 2019 en un instituto nacional del departamento de Chalatenango y cuando tenía 17 años fue víctima de acoso sexual y acoso a niñas, niños y adolescentes o personas con discapacidad a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación de parte de un profesor.
En la denuncia que la adolescente interpuso ante la Policía Nacional Civil (PNC), en compañía de su madre, relató que un día se quedó en el aula de clases haciendo una tarea, de pronto ingresó el profesor Álex Gilberto Cardoza Martínez y le dijo que si podía entrar, ya que ahí estaba más fresco por el aire acondicionado. Luego, le manifestó que sentía ganas de desmayarse, pero que si eso pasaba, ella tenía que darle un beso.
La joven narró que le pareció raro lo que estaba diciendo (el profesor) y en ese momento recordó que, cuando recién había llegado al instituto, unas niñas le habían advertido que «si algún día la molesta el profesor Álex, no le haga caso, ya que este tiene la costumbre de que a todas las niñas bonitas que llegan las acosa sexualmente para que tengan una relación con él».

Marina contó que el imputado les dejó la tarea de hacer una maqueta y cuando tuvieran el trabajo, los alumnos le mandaran unas fotografías de este, por lo que la víctima le mandó las fotografías y desde entonces él comenzó a mandarle mensajes de texto y audios a la víctima en los cuales le decía que era una jovencita muy bonita, que le gustaba. Además, le insistía en que tuvieran una relación, pero solo los dos se iban a dar cuenta. También le preguntaba con insistencia si él tenía algo interesante para ella.
La muchacha pensó que el acoso de parte del profesor sería temporal; sin embargo, expresó ante las autoridades que no cesó y, a raíz de que no les hizo caso a las pretensiones, el profesor Álex empezó a bajarle las notas en las tareas y los trabajos que les dejaba. De tal manera, que en el referido trimestre le reprobó la materia que le impartía.

Marina agregó que otras niñas podían declarar contra el imputado, pero que tenían temor de hacerlo.
El profesor fue investigado y posteriormente capturado. En 2021, la Unidad de Atención Especializada para la Mujer, Niñez y la Adolescencia de la oficina Fiscal de Chalatenango logró que el Tribunal de Sentencia de Chalatenango lo condenara a 11 años y tres meses de prisión por los delitos de acoso sexual, previsto y sancionado en el artículo 165 del Código Penal, y acoso a niñas, niños y adolescentes o personas con discapacidad a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación, previsto y sancionado en el artículo 32 en relación con el artículo 33 literales b y d de la Ley Especial contra los delitos Informáticos y Conexos.

Cardoza Martínez está entre más de una docena de profesores procesados y sentenciados por delitos sexuales contra estudiantes entre enero de 2021 y noviembre de 2023, de acuerdo con datos de la Fiscalía General.
Menos casos
La incidencia de las agresiones sexuales de docentes contra estudiantes dista mucho de las cometidas en años anteriores, puesto que entre 2015 y 2020 fueron denunciados 125 docentes por violencia sexual, según registros de las departamentales de Educación.
Una de las últimas sentencias por delitos sexuales se impuso el pasado 6 de diciembre contra Otto Mauricio Rosales Torres por agresión sexual en menor e incapaz, modalidad continuada, en perjuicio de cuatro estudiantes.
El Tribunal de Sentencia de Cojutepeque lo condenó a 52 años de prisión. De acuerdo con el ministerio público, el imputado se valió de su cargo como profesor para aprovecharse de cuatro estudiantes de Cojutepeque, departamento de Cuscatlán.
Los abusos los cometió en el centro escolar donde el imputado daba clases, durante 2021 y 2022. Según las investigaciones fiscales, Rosales Torres, con la excusa de que les iba a revisar las actividades, llamaba a las víctimas después de su clase y, al estar en un espacio solitario, las agredía sexualmente.






