Julio Alberto Lucha Ruiz es uno de los miles de beneficiarios con diversos programas que desarrolla el Instituto Administrador de los Beneficios de los Veteranos y Excombatientes (INABVE), como capital semilla y apoyo en créditos.

Su historia no comienza en una panadería, sino en una etapa difícil de su vida como veterano, en un tiempo cuando muchos como él se sentían olvidados, sin oportunidades ni apoyo de los gobiernos de turno.

La panadería no es algo nuevo para él, pues es un negocio familiar de años y creció aprendiendo el oficio sin pensar que algún día sería su sustento. Cuando le tocó hacerse cargo, lo hizo con máquinas viejas y herramientas desgastadas.

«El negocio viene de años con mi familia. Mi papá tuvo la panadería, luego ya me quedó a mí. Y tenía mis cositas viejitas como las máquinas», expresó Lucha. El cambio llegó cuando, por ser veterano, aplicó para ser beneficiario del INABVE, buscando mejorar su panadería; ese apoyo no solo lo vio como una ayuda, sino como una oportunidad para seguir en el negocio.

«Ellos me proporcionaron el cilindro, que es el afinador de masa. Y una motocicleta que tengo para ir a vender el pan. Nos dieron ese beneficio, gracias a Dios», detalló.

Hoy su rutina comienza cuando la mayoría de la población duerme, a veces a las 2 de la mañana, otras a las 3 o 4, dependiendo de los pedidos. Como parte de su oficio se encarga de preparar la masa, hornear el pan y luego salir a venderlo, lo que para él es parte de un ciclo diario que exige disciplina y esfuerzo.

«Agradecidos con nuestro presidente [Nayib Bukele] y con el señor [presidente del INABVE, Daniel] Platero, que nos ha facilitado todo esto, gracias a Dios», dijo Lucha.

Con más de 18 años al frente de su panadería, Lucha no la ve solo como un medio para obtener ingresos, sino como una herencia, una continuidad familiar que sigue viva gracias a su esfuerzo y a la oportunidad que les brinda el instituto con sus programas.

Agradecido por las oportunidades que ahora existen, reconoce que antes no las había y que por más de dos décadas no recibió ningún tipo de apoyo; sin embargo, ahora, con una pensión y acceso a crédito, siente que las puertas comienzan a abrirse.

«Con la pensión que nos dan desde hace seis años es más fácil optar por crédito. Por más de 25 o 30 años, no tuvimos nada ni recibimos nada de los gobiernos anteriores. Hasta ahora, con esta nueva gestión, estamos siendo beneficiados gracias a Dios», recalcó.

En marzo pasado, el INABVE, a través de su Programa de Créditos, realizó la entrega de financiamiento a 219 beneficiarios en las líneas de consumo y vivienda.

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