El Salvador ha experimentado un auténtico milagro con la reducción histórica de la violencia. Así es como el pastor general de Iglesia del Camino, Mauricio Navas, define la transformación que el país ha tenido en los últimos años, bajo la administración presidencial de Nayib Bukele. Sin embargo, el líder religioso señala que el país debe mantener firme su compromiso y fe con Dios.
Es ahí donde, desde su perspectiva, la Iglesia Evangélica puede seguir contribuyendo a la construcción de una cultura de paz en el país a través de iniciativas como el movimiento «Tomando Mi Nación», del cual es coordinador general desde su fundación y que este 2025, como cada año desde 2010, celebrará tres días en los que encomendarán el rumbo del país a Dios.
La actividad se llevará a cabo los días 14, 15 y 16 de marzo, con un invitado especial: Raymond Ayala, mejor conocido como «Daddy Yankee», quien cerró su vida artística para inicia un nuevo camino como predicador y emisario de un mensaje de paz y amor. Sobre este evento, el papel de la Iglesia Evangélica en El Salvador y el apoyo que han recibido por parte del presidente Bukele, Diario El Salvador conversó con el pastor Mauricio Navas.

¿Qué es el movimiento Tomando mi Nación?
Es un movimiento que surgió a finales de 2009, organizado por un grupo de pastores de El Salvador. Desde ese momento se me nombró como coordinador nacional de ese movimiento y arrancamos en 2010, en enero.
Fue un movimiento de unidad de iglesias en El Salvador para buscar en Dios una respuesta que no se encontraba en los esfuerzos humanos para solventar el problema de la violencia, que golpeaba a nuestro país en esos años. Como pastores, entendimos que era necesario buscar la respuesta de Dios.
Comenzamos a movilizarnos por todo el país buscando y animando a los pastores a reunirnos en oración, reuniendo el mayor número de personas posibles en los pueblos, cantones y en la capital, para pedir a Dios por el milagro de la paz y tranquilidad, que a la vuelta de más de 10 años se ha logrado.
El presidente de la república ha reconocido públicamente que esto ha sido un milagro y que se suma a los esfuerzos y su administración como mandatario. Esta combinación, espiritual y física, ha dado como resultado la paz de la que ahora disfruta el pueblo salvadoreño.

¿Qué novedades tendrá Tomando mi Nación este año?
Para este año habíamos solicitado la presencia de Raymond Ayala, conocido como Daddy Yankee. Habíamos tenido un poco de atrasos por su agenda, pero nos acompañará en este año. Su conversión al cristianismo ha impactado a todo el mundo. Daddy Yankee no viene a Dios porque estaba quebrado económicamente o porque le llegó una enfermedad terminal.
Ese no es su caso. Él estaba en la cumbre del éxito, un hombre millonario, famosísimo, con un impacto cultural tremendo en la sociedad. Pero sentía un vacío en su corazón, algo que la fama, el dinero y su éxito no podían llenar. Había gente en su entorno que le hablaba de Dios. Conozco a las personas que le ayudaron en su vida espiritual y que también vienen con él al país. Uno de ellos es el pastor David Valle.
Daddy Yankee ha reconocido que su vida interna necesitaba estar en paz y reconoció en Dios a la fuente de esa tranquilidad. Su conversión la considero auténtica porque la hace sin una necesidad o problema que lo mueva a eso, sino solo por la búsqueda de la paz dentro de su corazón.
Con todo ese impacto que Daddy Yankee tiene, nos lleva a pensar que puede ser una voz fuerte que toque el alma de la juventud salvadoreña, de toda la sociedad en el país. Creo que Dios le ha dado ese tipo de mensaje. Las campañas que las iglesias evangélicas hemos realizado siempre atraen a la misma iglesia. Pero con una persona como Raymond Ayala se logra llegar a muchas más vidas. Creo que será una visita de mucha bendición para El Salvador.
El contexto de país ha cambiado mucho desde que comenzó este movimiento. ¿Por qué habría que continuar con esta iniciativa?
Hay una razón fundamental: los problemas nunca faltan. En un sentido amplio, los problemas son parte del ser humano. Por ejemplo, en 2020 surgió la pandemia, y ese año incluimos esa realidad en este movimiento como la petición principal en nuestras oraciones. Gracias a Dios, el país fue de los que menos fallecidos tuvieron por COVID-19.
Ahora tenemos el problema económico, algo que, públicamente, el presidente Nayib Bukele ha expresado que es el problema principal y en el que está concentrando sus funciones y su mandato actualmente. Precisamente estamos en una coyuntura complicada para El Salvador, enfocado en el tema económico, por lo que enfocaremos nuestra atención en esta situación.
También tenemos presente la situación de nuestra juventud, sobre todo por las ideas y filosofías que se han soltado alrededor del mundo, que no son convenientes y que atentan contra los valores de la sociedad.
¿Es con estas iniciativas que la Iglesia evangélica ha sumado y puede seguir sumando esfuerzos por construir un país más seguro?
Contribuir a la construcción de una mejor sociedad es una de las obligaciones primarias que tiene la Iglesia evangélica en todo el mundo. Eso una orden de nuestro Señor Jesucristo. Él dijo: «Hagan discípulos a las naciones». Nosotros somos llamados a crear una cultura de buenas acciones, una cultura de amor al prójimo, de buscar el bien para todos. Todo esto ayuda a construir una sociedad donde se respetan los valores, donde nos ayudamos los unos a los otros. Creo que ese es el mensaje que la iglesia maneja desde la misma niñez. El ser humano es sociable por naturaleza, y por eso enseñamos a compartir de forma adecuada. Los problemas que tuvimos de violencia se debieron a la falta de cultivo de valores en generaciones que terminaron cayendo en las garras de la violencia.
¿Considera que en la actualidad la Iglesia evangélica cuenta con más espacios para contribuir a cumplir esta función en la sociedad?
Hemos ganado mucho terreno en los últimos años, sobre todo en el actual Gobierno. El presidente Bukele ha visto la buena voluntad de la Iglesia evangélica de trabajar de forma sincera por el bienestar de la población.
Se nos apoya mucho para llevar nuestro mensaje de paz y amor en todo el territorio nacional. Esto va a repercutir en una mejor sociedad, con un espíritu más noble y con valores firmes.
Agradecemos al presidente Nayib Bukele por haberse manifestado tantas veces sobre su fe y su confianza en Dios. Definitivamente, reconocemos lo importante que esto ha sido para el país. En los momentos más críticos en la primera administración del presidente Bukele, él declaraba un Día Nacional de Oración para pedir a Dios por el país y por la situación que se estaba atravesando en esos momentos. Las iglesias respondíamos inmediatamente y vimos muchas veces la mano de Dios. Vimos muchas desgracias que no golpearon de forma tan contundente al país, y todo ello por una entrega a Dios que se originó desde la iniciativa del presidente.
Esa fe que el mandatario ha mostrado la agradecemos. Personalmente, le he expresado que podamos seguir manejando esa mentalidad y esa fe en Dios. La Iglesia evangélica tiene un mensaje que puede ayudar a que la gente saque lo mejor que tiene en su interior. Queremos construir un mejor país y sabemos que el presidente Bukele está en esa misma visión espiritual y que ha dejado grandes resultados para el país, como fue en el caso de la violencia.






