En Latinoamérica, El Salvador es el país que culminó 2024 con la tasa de homicidios más baja, ya que el año pasado hubo 114 crímenes, lo que indica que ocurrieron 1.9 homicidios por cada 100,000 habitantes, según un informe divulgado por el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC).
En segundo lugar se encuentra Argentina, que tuvo una fuerte caída el año pasado, pues reporta 3.8 por cada 100,000 habitantes, la menor cifra desde 2000. Además, es la más baja en Sudamérica. Le siguen Perú, con 5.4; Chile, con 5.7, mientras que Honduras y Ecuador aparecen con 26.8 y 38.4, siendo las tasas más elevadas de Latinoamérica y los países más violentos de Centroamérica y Sudamérica.
En el informe que proporcionó Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Argentina, se observa que El Salvador está al frente como la nación con menos homicidios y la tasa más baja.
«Bajamos la tasa de homicidios al 3.8 por cada 100,000 habitantes, la más baja desde que se tienen estadísticas. El año pasado, durante el gobierno kirchnerista, el número fue de 4.4. Este logro demuestra que, con decisión y políticas firmes, podemos vivir en un país más seguro», destacó Bullrich en X.
Argentina y El Salvador cuentan con dos estrategias en materia de seguridad y planes específicos. En algunas ciudades de la nación sudamericana han implementado el Plan Bandera, mientras que en El Salvador se ejecuta el Plan Control Territorial desde el 20 de junio de 2019.
El informe en cuanto a los resultados en la reducción de homicidios fue destacado por el periódico argentino «La Nación». En una publicación menciona: «Comparar la situación en diferentes países al no tomar como única variante el número total de homicidios, sino también incorporar en la ecuación la magnitud de la población coloca a Argentina ahora como uno de los países más seguros en Latinoamérica si se toma en cuenta el indicador de muertes violentas e intencionales. Solo El Salvador del presidente Nayib Bukele tiene un mejor registro, con 1.9 asesinatos por cada 100,000 habitantes».
En junio de 2024, Patricia Bullrich visitó El Salvador para conocer la estrategia de seguridad implementada. Javier Milei, cuando llegó a la Casa Rosada, puso su mirada en los resultados obtenidos por el Gobierno de Nayib Bukele en contra de la criminalidad.
En su visita, Bullrich dijo que El Salvador, después de ser un país cogobernado por organizaciones criminales, pasó a ser una nación en la que rige el pleno Estado de derecho.

Por otra parte, de acuerdo con los registros oficiales de los países de Centroamérica, El Salvador y Belice sobresalieron entre las cifras más bajas de homicidios en 2024, posicionándose como destinos seguros de la región.
El Salvador, país que por muchos años fue controlado por pandillas, finalizó con 114 homicidios, la cifra más baja en toda su historia y que se traduce en promedio de 0.3 homicidios por día y una tasa de 1.9 por cada 100,000 habitantes. Las autoridades atribuyen la baja considerable de muertes a causa de la violencia en el año pasado a los resultados de la implementación del Plan Control Territorial y el régimen de excepción. Mientras que Belice, un país con un poco más de 400,000 habitantes, culminó con 89 homicidios.
Caso contrario a El Salvador y Belice sucedió en otros países de Centroamérica, como Guatemala y Honduras, cuyas cifras de homicidios superaron los 2,600 casos.
Guatemala registró 2,869 crímenes contra la vida al cierre de 2024, registrando una tasa de 16.1 homicidios por cada 100,000 habitantes y un promedio de 7.8 muertes a causa de la violencia por día.
En Guatemala, los homicidios y otros delitos graves están ligados a las pandillas y se han ido acrecentando. Esa nación ha visto subir las cifras de homicidios desde 2020, cuando la tasa fue de 15.3, y en 2021 ascendió a 16.6 por cada 100,000 habitantes, esto equivale a un promedio diario de 12 asesinatos. Aun así, para 2024 los índices de violencia tuvieron una leve disminución, a una tasa de 16.1.

Desde hace varios años, la prensa local de Guatemala informó que la inseguridad provocada por las pandillas, que cometen extorsiones y robos, estaba provocando incluso el cierre de varios negocios y sucursales de cadenas de restaurantes en diversas zonas urbanas del país.
Las pandillas MS y Barrio 18 son los grupos terroristas que proliferan y se lucran de las extorsiones y del narcotráfico en Guatemala, y lo hacen de igual manera en Honduras, donde, a diferencia de Guatemala, ya se implementó un estado de excepción como lo hizo El Salvador para atacar e intentar frenar a estos grupos delictivos.
Aun con el esfuerzo de las autoridades, Honduras mantiene una cifra alta de crímenes contra la vida. El 2024 cerró con 2,653 homicidios, lo que se traduce a una tasa de 26 homicidios por cada 100,000 habitantes. Al comparar con 2023, hubo una disminución de 703 homicidios.
Ante lo anterior, el ministro de Seguridad de Honduras, Gustavo Sánchez, explicó que la baja es resultado de las estrategias implementadas como el estado de excepción parcial.

«Esto nos compromete a darles sostenibilidad en el tiempo y en el espacio a las mismas estrategias para seguir brindándole tranquilidad y paz a nuestra población que tanto lo necesita», dijo Sánchez.
En 2023, Honduras cerró con tasa de 31.14 homicidios por cada 100,000 habitantes, a eso se suman más de $24 millones pagados por comerciantes y empresarios a las maras por extorsión, cárceles controladas por pandillas, una escalada de robos y el narcotráfico. Honduras finalizó como el país más peligroso de Centroamérica.
Para Costa Rica también fue un año con altos índices de violencia criminal. Este país finalizó 2024 con 880 homicidios, la segunda cifra más alta de su historia, ya que 2023 cerró con 905 casos. Autoridades locales explicaron que el «ajuste de cuentas» es el móvil más común en homicidios (70 %), aunque bandas de narcotráfico provocan tiroteos a menudo. La tasa de homicidios alcanzó 16.6 por cada 100,000 habitantes, según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Situación similar sucedió en Panamá en 2024 al cerrar con 581 crímenes contra la vida. La cantidad de homicidios se ha ido acrecentando desde 2015 en dicho país. En 2023 finalizó con 556, en 2022 hubo 499 asesinatos y años anteriores cerraron con tendencia similar.
Del total de los homicidios reportados el año pasado, 533 son hombres, 47 mujeres y un caso sin determinar. De igual forma, 467 fueron perpetrados con armas de fuego.
Por ahora, el presidente José Raúl Mulino ha mencionado que tendrá una lucha frontal contra el crimen organizado y entre los planes está la construcción de una megacárcel.
En el caso de Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega tiene cooptadas todas las instituciones y no hay cifras oficiales confiables, pero, según el periódico digital «Infobae», en ese país, hasta octubre, la tasa de homicidios fue de 6 por cada 100,000 habitantes, dicho dato fue brindado por el jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz.
Ese medio publicó que «Díaz destacó que Nicaragua continúa siendo un referente en Latinoamérica por sus niveles de seguridad y que en el país no existen maras o pandillas, ni carteles, células, bases y pistas clandestinas del narcotráfico».






