El estudio de pérdidas y daños ante el cambio climático liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) marcó un precedente al ser pionero en la región en la aplicación de metodologías que reducen estos impactos. Se desarrolló con el apoyo técnico y financiero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que destacó el modelo innovador para la toma de decisiones.
De acuerdo con la jefa de la Unidad de Cambio Climático, Jéssica Laguardia, esta iniciativa les permitió conocer, analizar y generar información sobre cómo los efectos adversos del cambio climático ocasionan pérdidas y daños en sectores prioritarios del país.
Por lo que, el documento incluye datos de eventos hidrometeorológicos pasados y también proyecciones a medio plazo, tanto de pérdidas y daños económicos, no económicos y humanos.
«El contar con este tipo de estudios nos brinda datos, información de los cambios en el clima, cómo estos eventos extremos nos están afectando a nosotros como país en diferentes sectores», dijo Laguardia.
Esto representa identificar el daño y las pérdidas en temas, por ejemplo, de transporte, agricultura y vivienda; y, de esta manera, enfocar las acciones, las políticas y los proyectos donde más se necesita en beneficio de la población.
De acuerdo con el PNUD, el estudio trasladó una herramienta tradicionalmente utilizada para la recuperación posdesastre (Post-Disaster Needs Assessment [PDNA]), hacia un enfoque de planificación climática prospectiva, la cual analiza los impactos acumulativos y proyectados del cambio climático a lo largo del tiempo.
«Esta metodología se aplicó y se ajustó para evaluar las pérdidas y los daños que sucedían después de los eventos climáticos. Por ejemplo, cada vez que ha habido tormentas tropicales también, huracanes como Mitch, Amanda o Cristóbal. Respecto a ellos se toma esta metodología y la adaptan, vieron técnicamente cómo se podía aplicar a los eventos climáticos para estos impactos», explicó.
Añadió que este es el primer ejercicio que el equipo consultor desarrolla aplicando la metodología de PDNA, porque usualmente no está diseñada para eventos climáticos. «Creo que también PNUD la resalta mucho, porque es pionera en el sentido de que nunca se había aplicado de esta forma y también porque a escala internacional el tema de pérdida y daños cada vez está cobrando más relevancia», indicó.
Este estudio también representa un avance para prever los impactos que estos eventos pueden ocasionar en el país, a través de proyecciones basadas en las condiciones del clima. Laguardia resaltó que se desarrollaron escenarios en donde se evalúa el costo de la inestabilidad y qué pasaría si se aplican medidas climáticas, para reducir estos impactos.
Los resultados mostraron que de no aplicar medidas hacia 2050 los daños podrían aumentar hasta un 60 %. Sin embargo, la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), con las cuales ya cuenta El Salvador, permitiría reducir dichos efectos hasta en un 20 %.
Al convertirse en un referente, El Salvador comparte sus experiencias durante la elaboración de este estudio. De hecho, el equipo del MARN llevó a cabo un conversatorio virtual en el que compartió los resultados y conocimientos adquiridos con Guatemala.
«Presentamos lo que se hizo, cómo se elaboró, los resultados, la experiencia en sí, para que ellos también identificarán cuáles eran sus necesidades y, luego, obtener este apoyo. Aún estamos iniciando, nos queda mucho por habilitar, pero creo que este estudio fue muy importante, muy relevante y también a escala regional se puede compartir y sacar buenas prácticas para que otros países las repliquen», detalló Laguardia.






