Con la nueva ley de Energía Geotérmica El Salvador busca evitar la dependencia de otros tipos de energía, así como el racionamiento del fluido eléctrico, pues dicha normativa diversificará la matriz energética, atraerá inversión y asegurará un suministro confiable, coinciden los académicos Óscar Peñate, Mauricio Rodríguez y Nelson Flores.
«Esta nueva ley es otra nueva apuesta de país, porque transforma y fomenta desarrollos energéticos alternativos para generar electricidad, refrigeración y otras fuentes de energía», sostiene Flores, un especialista en administración pública.
La matriz energética de El Salvador tenía en 2024 a los sectores solar térmico, fotovoltaico e hidroeléctrico al frente de la producción eléctrica, según la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (ver gráfica). Hasta el año pasado El Salvador tenía ocho tipo de energías, según la misma instancia estatal.
La legislación aprobada por la Asamblea Legislativa en septiembre pasado establece regulaciones para la prospección, exploración y explotación de los recursos geotérmicos en el país, y promueve el uso sostenible tanto para la generación eléctrica como para otros fines directos.
«La ley nos trae grandes beneficios en diferentes áreas de inversión en energías renovables que no dependen del clima, y no es nociva a la salud y nos disminuye la dependencia de combustibles fósiles importados», destaca Flores.
Dicha normativa -publicada el 16 de septiembre pasado en el Diario Oficial para entrar en vigor el 16 de marzo de 2026- «va a permitir generar más empleos y fomentar el desarrollo local», vaticina Flores sobre esta ley que diversificará la matriz energética, atraerá la inversión privada y otorgará beneficios fiscales.
«La nueva ley crea las condiciones para la inversión nacional y extrajera en la geotermia, contribuirá a brindar un fuerte empuje al desarrollo industrial y dinamización de la economía», sostiene, por su parte, Peñate.
En el afán de fomentar la inversión en generación de energía geotérmica, el nuevo marco legal crea incentivos fiscales, como la exoneración de aranceles por 10 años en la importación de maquinaria y materiales destinados exclusivamente a la construcción o ampliación de centrales geotérmicas.
Asimismo, da exención del Impuesto sobre la Renta por una década, aplicable a los ingresos derivados de la generación geotérmica y a la venta de certificados de reducción de emisiones (CER) y deducciones fiscales por gastos de reinyección geotérmica y pre-inversión en infraestructura eléctrica.
Los incentivos fiscales serán exclusivos para nuevas inversiones que aumenten la capacidad de generación y no podrán combinarse con otros beneficios fiscales.
Rodríguez, sociólogo y docente universitario, recordó que en El Salvador desde hace muchos años se viene hablando sin éxito de ampliar la matriz energética, pero ahora ello será una realidad con la nueva legislación.
«Con esta ley la matriz energética hará que El Salvador ya no dependerá de un solo tipo de energía y se garantiza una electricidad confiable, evitando apagones y racionamientos del fluído eléctrico», dijo Rodríguez.
En tanto, Peñate aseveró que «El Salvador es un líder reconocido en el ámbito internacional por el alto nivel de desarrollo en la explotación y distribución de la energía geotérmica, a tal grado, que El Salvador se ha erigido como un paradigma a seguir por otros países».






