La articulación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y la implementación de la ley Nacer con Cariño, impulsada por la primera dama Gabriela de Bukele, han permitido que El Salvador se posicione en el primer lugar en la reducción de la mortalidad neonatal en Centroamérica. Así lo informó Adriana Serpas, neonatóloga y coordinadora de la Unidad de Niñez del Ministerio de Salud (Minsal).

La doctora indicó que la razón de muerte neonatal es de 4.9 por cada 1,000 nacidos vivos, mientras que en 2021 (antes de la ley Nacer con Cariño) fue de 5.67 por cada 1,000 nacidos vivos. Además, en los tres años de la implementación de la ley se reporta una reducción del índice de mortalidad materna, pasando de 62.8 por cada 100,000 nacidos vivos en 2021 a 26 en 2024, lo que representa una disminución superior al 50 %. En mortalidad materna, El Salvador tiene la segunda cifra más baja en Centroamérica y México, y está ubicado solo después de Costa Rica. «Detrás de eso hay un gran esfuerzo, la implementación de las estrategias, los protocolos, compra de nuevo equipo y tamizaje en el período correspondiente que permite identificar anomalías y brindar tratamientos adecuados», indicó Serpas.

De igual forma, en estos tres años, 207,299 bebés nacieron bajo el nuevo modelo, ocho de cada 10 recién nacidos recibieron leche materna en su primera hora de vida, a nueve de cada 10 recién nacidos se les hizo el corte oportuno del cordón umbilical y apego seguro y se registraron 47,773 inscripciones preconcepcionales.

El alcance de la ley Nacer con Cariño también ha permitido reducir las principales causas de muertes neonatales, que son la prematuridad y las anomalías congénitas. Para evitar esto se han actualizado los protocolos de atención a la prematuridad y los cuidados del prematuro menor a 1,500 gramos, se han comprado incubadoras y hacen talleres de reanimación neonatal.

De acuerdo con Serpas, también se ha gestionado apoyo internacional para la capacitación, detección y el tratamiento oportuno de estas patologías.

Otro logro del sistema de salud es que antes solo se tenía tamizaje metabólico para hipotiroidismo y no se incluía en el presupuesto del Minsal. Ahora se hacen tamizajes para identificar seis enfermedades: hipotiroidismo congénito, hiperplasia renal congénita, enfermedad de jarabe de arce, fenilcetonuria, fibrosis quística y la tirosinemia transitoria del recién nacido.

De igual forma, el tamizaje de cadera ha reducido significativamente la displasia de cadera en los bebés, ya que antes 26 niños eran operados anualmente y quedaban con secuelas. Ahora se les coloca un arnés a los bebés durante un mes y tienen 99 % de probabilidad de no desarrollar complicaciones en la cadera.

«La atención ha cambiado mucho, ahora es excelente. Nos han brindado educación prenatal y en las consultas pasamos rápido. Las instalaciones están remodeladas y cómodas, son totalmente distintas a las que yo recordaba de los hospitales hace 15 años», explicó Marcos Rugamas, quien acompañó a su esposa, Gabriela Uceda, a un control obstétrico en el hospital Zacamil.

La ley Nacer con Cariño también ha tenido un impacto en la reducción de cesáreas, pues en 2021 representaban el 41 % de los partos y en 2024, el 39.2 %. Por lo tanto, el 60 % de los partos son vaginales.

De acuerdo con Roberto Águila, coordinador de la Unidad Materno Perinatal del Minsal, esto responde al enfoque de derechos de la ley, el cual ha cambiado el modelo tradicional, en el que el doctor indicaba todas las acciones, a un modelo innovador donde las embarazadas pueden expresar sus necesidades.

«La ley ha permitido que más del 90 % de las mujeres con trabajo de parto esté acompañada por su pareja, el 90 % ha tenido libertad de moverse, más del 90 % puede comer en trabajo de parto, algo que antes estaba prohibido. Se permite que el bebé esté en la primera hora de vida con ella, lo que favorece la lactancia materna», explicó Águila.

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