La estrategia de seguridad que el presidente Nayib Bukele puso en marcha desde junio de 2019 sacó a El Salvador de la lista de los países más violentos del mundo y lo convirtió en uno de los más seguros del Hemisferio Occidental al pasar de tener una tasa de 106.3 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015 a 1.9 en el año recién finalizado.

Los resultados de la baja sostenida de la violencia homicida es producto de la sólida estrategia de seguridad que la administración Bukele lleva a cabo y que tiene como parte central el bienestar y la tranquilidad de la población.

«Estos resultados son el reflejo firme, valiente y contundente del presidente Nayib Bukele, que en el 2019 asumió la presidencia, donde comenzó un estudio muy dedicado sobre lo que había pasado en El Salvador en los últimos 40 años, lo cual lo llevó a tomar medidas ordinarias como el Plan Control Territorial y extraordinarias como el Régimen de Excepción», mencionó recientemente el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro.

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El titular de Seguridad indicó que los datos del 2024 arrojaron conclusiones bastante determinantes que ya venían observando desde el 2023, «pero se consolidan en un Estado que logró derrotar a una organización que tenía el monopolio del crimen y también tenemos la baja de cifras en cuanto a delincuencia común».

Con la puesta en marcha de la estrategia de seguridad del presidente Bukele las comunidades comenzaron a percibir la tranquilidad que les fue negada por la ineficiencia de los gobiernos anteriores. Para el caso, en 2015,  en el segundo mandato del FMLN, cuando gobernaba el expresidente, Salvador Sánchez Cerén, se registró la tasa más alta de asesinatos con 106. 3 homicidios por cada 100,000 habitantes, y los salvadoreños eran testigos del cometimiento de 18 homicidios por dia.

A pesar de una baja criminal, en 2016 la tasa se mantuvo en 84.1 por cada 100,000 habitantes; en 2017 cerró con 83; y para 2018 finalizó en 53.1.

Fue hasta la llegada de la actual administración y el arduo trabajo llevado a cabo en seis meses de 2019 que se tuvo una disminución significativa y se terminó con 38 homicidios por cada 100,000 habitantes.  En tanto en 2020, ya con el Plan Control Territorial en marcha, las autoridades cerraron con una tasa de 21.2. Y para 2021, El Salvador la redujo aun más, a 18.1.

«Vimos muy bien cómo los gobiernos anteriores escribían políticas de seguridad ciudadana, políticas de persecución, de crimen, etc. No era más que cuentos. Nosotros no nos dedicamos a escribir, nosotros realmente nos dedicamos a hacer seguridad pública. Este país lo que le está demostrando al mundo es, cómo se hace seguridad pública», enfatizó Villatoro.

Fue hasta 2022 y con la implementación del combate frontal a las pandillas que el país tuvo un importante descenso en la tasa de violencia homicida al terminar con 7.8. La cifra descendió más para 2023, al finalizar con 2.4.

Y al final del año anterior, «El Salvador cierra el 2024 con una tasa de 1.9 homicidios por cada 100,000 habitantes, consolidándose, indiscutiblemente, como el país más seguro del Hemisferio Occidental, después de haber sido el país más inseguro del mundo», resaltó el presidente Bukele.