La comunidad internacional y analistas políti­cos nacionales continúan destacando y reco­nociendo el trabajo coordinado que existe en­tre los órganos de Estado de la República de El Salvador en la lucha contra las pandillas y el crimen común y organizado, factor que está dejando resultados históricos en materia de seguridad, pero que la oposición política llama «control total del Estado».

El trabajo articulado entre el Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia (CSJ), con el objetivo de enfrentar la criminalidad, fue reconocido recientemente por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, el general Roosevelt Hernández.

En la entrevista Frente a Frente de la cadena hon­dureña Televicentro, Hernández se unió a las voces de funcionarios de otros países que destacan el trabajo en conjunto en nuestro país.

«En El Salvador todas las instituciones se han logra­do poner de acuerdo. Están respetando los derechos hu­manos de los privados de libertad, pero sobre todo los de la población que realmente está apegada a las leyes y a la convivencia social», dijo el jefe militar hondureño.

Que la institucionalidad del Estado salvadoreño se haya «logrado poner de acuerdo» para enfrentar con dureza y determinación a las pandillas y al crimen es calificado por los sectores políticos de oposición salva­doreña como un «control total del Estado».

Alegando aplicar el «balance de poderes», en el pasado re­ciente la oposición controlaba con elecciones de segundo grado desarrolladas por la Asamblea Legislativa la institucionalidad del Estado a través del reparto de cuotas en los cargos.

Incluso el exministro de Seguridad Pública en tiempos de ARENA, Francisco Bertrand Galindo, ha reconocido que la an­terior conformación política en los órganos de Estado impidió desarrollar una estrategia de seguridad pública efectiva.

«El problema era que la conformación política de esa épo­ca, tanto de los inicios y finales de 2000, era que no había for­ma de hacerlo; es decir, usted intentaba hacer algo como esto [aplicación del régimen de excepción] y lo declaraban incons­titucional [en la CSJ] o la Asamblea no lo aprobaba», recordó Bertrand Galindo en una entrevista de Frente a Frente.

Agregó que en más de alguna ocasión los gobiernos an­teriores sopesaron implantar la medida constitucional del ré­gimen de excepción, pero se desistió porque no se tenía el voto favorable en la Asamblea Legislativa y se temía que la Sala de lo Constitucional de la CSJ lo declarara inconstitucional.

A finales de 2023, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, destacó en declaraciones públicas las decisiones tomadas en El Salvador para enfrentar a las pandillas y al crimen, contrastán­dolo con el escenario político en su país.

«[En El Salvador] el congreso tomó decisiones de despedir y reemplazar a fiscales, a la Sala de lo Constitucional y muchas otras estructuras de poder», señaló Chaves, agregando que «el pue­blo de Costa Rica no ha tomado esa de­cisión ni la podrá tomar hasta las elec­ciones del congreso en 2026 y en las elecciones presidenciales».

La ministra de Seguridad de Ar­gentina, Patricia Bullrich, tras su visi­ta a nuestro país, elogió la seguridad y dijo que esta «se logra con cambios legislativos, con la voluntad de llevar a la fuerza de seguridad al lugar donde tiene que estar y a las Fuerzas Arma­das, y también con voluntad política».

René Martínez, analista político y sociólogo, considera que «el combate efectivo y rápido de las pandillas terro­ristas, el crimen común y organizado, de todo tipo, no habría sido posible sin el trabajo coordinado de los tres pode­res del Estado [Asamblea Legislativa, Corte Suprema de Justicia y Ejecutivo], haciendo cada uno de ellos su parte».

En tanto, el sociólogo y docente uni­versitario Mauricio Rodríguez sostiene que la coordinación entre las institu­ciones estatales ha permitido realizar un trabajo «efectivo, comprometido y exitoso» para enfrentar a las pandillas, que por años causaron a los salvadore­ños luto y dolor, y tuvieron controlada gran parte del territorio nacional.

«Estamos ante el reconocimiento de altos funcionarios del mundo hacia la política de seguridad pública que tiene el Gobierno del presidente Nayib Bukele», afirmó Rodríguez.

Óscar Martínez Peñate, analista y politólogo, considera que dicho modelo de trabajo institucional, «más que un referente, se ha convertido en un para­digma para América Latina y el mun­do», deseando replicar el denominado «modelo Bukele» en sus respectivos países.

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