El embajador de la Unión Europea, Duccio Bandini, sostiene que la relación de la Unión Europea con El Salvador «es sólida y madura» y el propósito es fortalecerla aún más en 2026. Señala que ahora El Salvador —con el liderazgo del presidente Nayib Bukele— «está viviendo transformaciones significativas» y una fuerte apuesta del Gobierno en ámbitos como el turismo, la tecnología e infraestructura. Asegura que El Salvador es «un país que avanza con estabilidad y visión de futuro».

Como nuevo embajador de la Unión Europea en El Salvador, ¿cuál es su visión respecto al trabajo que prevé desarrollar aquí en el país?

Mi visión, como ya le transmití también a mi llegada tanto al presidente [Nayib Bukele] y a la canciller, es profundizar una relación basada en tres puntos. Confianza recíproca, respeto mutuo y buscar resultados concretos. La Unión Europea ha sido siempre un socio de largo plazo para El Salvador.

Mi objetivo es seguir fortaleciendo esta alianza, acompañar al país en las que son las prioridades de desarrollo que se han predefinido por el Gobierno actual. Acompañando un fortalecimiento institucional que puede hacer que el crecimiento económico sea sostenible e inclusivo. Y esto para nosotros es lo que hace la diferencia entre fenómenos extemporáneos de crecimiento a un cambio duradero de una sociedad, de un país que quiere dar un paso adelante como lo hace El Salvador.

Y para eso quiero trabajar de una forma muy cercana con el Gobierno, con la sociedad civil, con la academia, con el sector privado. La experiencia europea puede ser de apoyo al país y a través de nuestra cooperación técnica y también de inversiones del sector privado.

Y, sobre todo, hacerlo como lo hemos tratado de hacer hasta ahora, generando cambios concretos en la vida de las personas. Creo que estamos haciendo un esfuerzo particular para los jóvenes, para trabajar con los jóvenes y para brindarles oportunidades. Entonces, esta es la apuesta de la Unión Europea para El Salvador: próspero, resiliente, que pueda salir más adelante con toda la sociedad.

Desde su llegada, ¿qué impresión ha tenido de El Salvador?

Lo definiría como un país que está descubriendo con mucho orgullo una nueva energía. Creo que viene también de las ganas de dejar atrás décadas de sufrimiento y esto se refleja en la determinación por la que El Salvador está buscando posicionarse en el escenario internacional y buscar un desarrollo de una forma acelerada. Es la cosa que me ha impactado más hasta ahora. He podido observar visitando los proyectos, encontrándome con organizaciones, con jóvenes, una sociedad muy dinámica y también muy creativa, con un enorme potencial para la innovación.

Veo una capacidad increíble en el país de movilizarse hacia nuevas oportunidades, para mejorar el entorno y la población dar un paso hacia adelante. Y creo que la Unión Europea puede acompañar este esfuerzo con la cooperación técnica, con oportunidades de diálogo que siempre están sobre las mesas y alianzas para juntos apoyar este desarrollo sostenible.

¿Habrá cambios en la relación Unión Europea-El Salvador a partir de su gestión?

La relación entre la Unión Europea y El Salvador es sólida, madura, ella tiene un buen direccionamiento estratégico. No es mi papel cambiarla, sino más bien cuidarla, reforzarla, quizás darle mayor dinamismo. Mi estilo de trabajo se basa en tres elementos. Diálogo abierto, escucha activa, y eso también es un mensaje que he tratado de pasar en todas las reuniones de estos primeros dos meses, y una cooperación que busque resultados concretos, que los dos podamos estar satisfechos de hacia dónde estamos yendo.

Ojalá que en cuatro años pueda decir que me ha servido para acercar más la Unión Europea a los salvadoreños, tanto a los jóvenes, a los emprendedores y a las comunidades que buscan un desarrollo sostenible. Si pudiéramos acercar la Unión Europea y mostrar que somos socios cercanos para estos grupos yo creo que podré estar satisfecho de mi trabajo. La relación entre la Unión Europea y El Salvador se seguirá construyendo sobre los pilares en que siempre se ha apoyado. Yo me la imagino como un puente, en donde los pilares son los valores compartidos que tengamos en nuestro trabajo común.

¿Cuáles son las áreas clave en las que trabaja la Unión Europea con El Salvador?

Podríamos identificar cuatro ejes de trabajo. Uno, todo lo que tiene que ver con educación y formación técnica, con énfasis particular en la participación de mujeres y niñas. Variamos desde educación científica y tecnológica, ampliando las oportunidades de la juventud. Promovemos la participación de mujeres y niñas en la economía digital y concientizar a las niñas y a las adolescentes sobre sus derechos, sobre la igualdad de oportunidades y la protección de sus libertades fundamentales. Un segundo eje tiene que ver con transición verde y acción climática.

Apoyar la protección del medio ambiente, el uso sostenible de recursos naturales, una agricultura cada vez más resiliente y que pueda adaptarse mejor al cambio climático. El tercer eje de trabajo es el desarrollo económico, tanto en términos de digitalización como de diversificación productiva. Tratamos de dinamizar la economía, pero con un concepto un poco más holístico, digamos, incluyendo los derechos laborales y para eso en esta área de trabajo también involucramos la sociedad civil. Porque la sociedad tiene que contribuir con sus ideas al proceso de digitalización que no solamente es liderado por las empresas. Trabajamos en ciberseguridad y cibercrimen que, en este camino, en esta apuesta del Gobierno a una economía más digital, tienen que ser pilares básicos y sobre todo si se quiere apostar al sector fintech, como es el caso de El Salvador.

Y esto en el marco de nuestro acuerdo de asociación entre Europa y América Central. Tengo que reconocer, tiene un potencial que hasta ahora no ha sido aprovechado y en esto trabajaremos más duro, para reducir las barreras comerciales y así favorecer la inversión europea acá en El Salvador y la exportación de servicios y productos salvadoreños a un mercado europeo, que es un mercado de 450 millones de personas en 27 países. El cuarto eje es todo lo que tiene que ver con gobernanza democrática y Estado de Derecho. Todo este eje de gobernanza va hacia esto, a reforzar la imagen de El Salvador como un país que crece junto como sociedad y que está abierto a recibir inversión extranjera en un marco seguro para los inversionistas.

¿Qué expectativas se tienen de la Unión Europea para lo que resta de 2025 y para 2026 respecto a la relación bilateral?

Expectativas muy positivas en cuanto a profundizar nuestra cooperación en áreas claves como las que le mencionaba: la innovación, la digitalización, la educación y la transición verde. Profundizar la relación. Y en general, 2026 será un año clave para concretar inversiones en proyectos que puedan generar empleo, mejora de infraestructuras y oportunidades para los jóvenes. También queremos potenciar los intercambios académicos y culturales con programas como Erasmus Plus que ya han sido una puerta de acceso a Europa para centenares de jóvenes salvadoreños.

Vemos un potencial porque crea puentes entre la sociedad europea y la sociedad salvadoreña. El 2026 me parece importante para ver qué tanto nos acercamos a nuestro objetivo, que es seguir siendo un socio confiable para El Salvador y presente en todos aquellos temas que le importen a los salvadoreños.

¿Qué valoraciones generales puede hacer respecto con la coyuntura política-económica de El Salvador?

El Salvador está viviendo un momento de transformaciones significativas. Tiene una agenda muy ambiciosa. Muy altas son las expectativas de desarrollo, seguridad y modernización de una manera acelerada. Son transformaciones muy grandes. Y desde la Unión Europea observamos este proceso con respeto y queremos acompañarlo. En el ámbito económico las señales más fuertes que se tienen [son] de sectores como la tecnología, el turismo y la infraestructura.

Ahí el desafío, como en muchos otros países, es hacer que este crecimiento se transforme en oportunidades sostenibles para toda la población. Seguiremos con nuestro compromiso para acompañar estos cambios en el marco de que se respete el desarrollo humano, la institucionalidad democrática y que le aporte al bienestar de la gente. Vemos un país que avanza con estabilidad, apertura, visión de futuro. Y la tarea de nosotros, de esta colaboración con El Salvador, es que este crecimiento no deje a nadie atrás. Queremos seguir trabajando mano a mano.

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