Ramin Navai, embajador del Reino Unido, conversó con «Diario El Salvador» sobre sus primeras impresiones al asumir la misión diplomática y sus anhelos de que las relaciones bilaterales se fortalezcan, apoyando en la nueva etapa que viven los salvadoreños.

¿Cuál es su trayectoria diplomática?

Tengo 23 años en el servicio diplomático; comencé en 2002. Tuve varios cargos en Londres como diplomático por tres años. Mi primera misión en el exterior fue Colombia, de 2006 a 2010, como segundo secretario político. En esa época me enamoré de América Latina. Después fui a Estados Unidos; estaba en Chicago como vicecónsul general, manejando las relaciones del Reino Unido con los 13 estados del medio oeste. Volví a Londres, en 2015 estaba trabajando en temas relacionados con Siria y la lucha contra el terrorismo.

De su paso por Colombia ¿qué conclusiones puede hacer?

Tres cosas: la gente tan amable, tiene un espíritu que me hace sentir en casa, este ritmo de vida me encanta; segunda cosa, la naturaleza, mirando acá (en El Salvador) los jardines, los volcanes, es el continente realmente con los pulmones del mundo, y eso me impresionó; y tercero, la violencia. Colombia estaba saliendo de una época muy dura, décadas de violencia, no solo de su conflicto con las FARC, los paramilitares, sino también del crimen común.

¿Era un espejo de toda América Latina?

En muchos sentidos, porque la violencia no era única en Colombia; es difícil entender por qué América Latina sufre tanto, porque no tiene problemas de fronteras, estados en guerra, divisiones religiosas, hablan el mismo idioma.

Desde su experiencia, ¿por qué cree que América Latina sufre tanto?

Podría por una parte ser la desigualdad, pero (también) tienen todavía las ciudades más peligrosas del mundo. Una de las razones por las que vine a El Salvador fue justo por eso: comencé a escuchar del presidente (Nayib Bukele) desde mi último puesto en Paraguay. ¿Cómo puede ser que este problema que es tan importante para América Latina lo solucionó El Salvador? Eso me llamó la atención.

¿De su trabajo en Estados Unidos qué puede concluir?

Que es un país muy diferente al mío; eso fue la gran sorpresa… Me di cuenta de que es muy diferente culturalmente.

Luego regresó a Londres.

Sí. Seguí cinco años en la lucha contra el terrorismo. En 2015 trabajaba en Londres manejando un programa de Siria sobre conflicto interno, me dediqué a temas de Medio Oriente por cinco años, luego pasé al equipo trabajando contra ISIS. Y quise volver adonde estuve más feliz, América Latina, y apliqué. Estuve en Paraguay, primera vez como embajador, de 2020 a 2024; y luego El Salvador.

¿Cómo surge ese interés?

Salió en conversaciones lo que estaba pasando acá. Creo que es la primera vez en la historia que un presidente de El Salvador sale en las conversaciones, a este nivel. Mis amigos me dicen: yo quiero un Bukele. Había conocido un poco la historia de El Salvador, conocimiento general. Había dos cosas que conocía: la violencia y la guerra civil; y por mi otra pasión, con el Mágico González, el fútbol. Me gusta cierto tipo de jugadores, los que realmente tienen talento natural, como Maradona, el Mágico.

En el campo diplomático ¿qué le llamaba la atención acerca de El Salvador?

Una palabra: oportunidad, por lo que cambió el país. Hablemos honestamente, el mundo no va muy bien ahora; el caso de un país que ha cambiado dentro de una época complicada, El Salvador, representaba oportunidad. Lo que me gusta de América Latina en general es que mi país no ha estado tan presente, significa que hay espacio para crecer, y pensaba que debemos tener una nueva etapa en las relaciones bilaterales, no había pensado precisamente cómo, solo que tuve esa sensación de oportunidad.

¿Cómo califica su estadía en nuestro país?

A veces uno tiene que llegar a un lugar para sentirlo. El país se ha transformado. Mi hermana es periodista y ella vino acá en 2009, pasó por la región justo hablando de las bandas en toda Centroamérica, y me dijo que de todos los países la gente más amable eran los salvadoreños. Realmente es cierto. Solo conozco el nuevo El Salvador, pero obviamente parte de mi trabajo es entenderlo. Hay mucha gente que ha pasado por situaciones muy complicadas, que tenían que pagar para llegar al trabajo; ahora no tienen miedo. Dado eso, ¿qué puedo hacer?

¿En qué área centrará su trabajo?

Más que todo, en relaciones económicas. Veo oportunidades; justo estaba hablando con una empresa del Reino Unido, para que entiendan lo que está pasando, y vendrán para tener reuniones. Mucho es exploración, porque El Salvador no entra tanto en el sector privado de mi país, y es mi trabajo abrirle los ojos a las oportunidades.

¿En qué sectores ve esas oportunidades?

En infraestructura, la visión del presidente (Bukele) es clara. La ubicación del país en Centroamérica, con acceso al mar, hay muchas oportunidades para conectar mejor el país con el resto del continente, y también dentro del país la zona oriente con occidente, con carreteras y aeropuertos. También el turismo, otra gran prioridad, porque la oferta acá es espectacular, el país es único en el sentido de que uno puede estar en el volcán, ciudad y mar dentro de una hora casi. Hay visitas que vienen de Londres. Estuve en el mirador del golfo de Fonseca y estaba lleno de británicos, por lo menos 15 en cuatro grupos, acampando. Y les pregunté ¿por qué están aquí?, y me dicen que porque se está hablando de El Salvador.

En qué nivel están las relaciones entre el Reino Unido y El Salvador?

No son los niveles que quiero ver. Tenemos empresas muy importantes acá, Unilever, empresa del Reino Unido con sede en Londres, es un ejemplo de cómo El Salvador puede ser un centro regional; pero quiero ver más. El intercambio de comercio es de alrededor de $70 millones. El café de este país es espectacular y veo espacio para crecer; azúcar también, los dos productos más importantes, pero también quiero productos británicos acá. Pero la oportunidad solo tiene valor si la aprovechamos. Y quiero que las empresas del Reino Unido sean parte del cambio de este país, del progreso. Hace poco nosotros abrimos una nueva herramienta financiera y estamos intentando vincular proyectos de acá con empresas que quieran invertir.

¿Cómo desarrollarán las relaciones de amistad entre el Reino Unido y El Salvador?

Eso es importante. Hace mes y medio celebramos la Semana Británica, iniciativa que no habíamos tenido por muchos años, para celebrar lo que nos une. Hay mucho interés en la Premier League, en la música. Quiero tener bandas del Reino Unido acá, pero imagino que por razones históricas no pasan tanto por El Salvador. La otra rama de trabajo es el empoderamiento de los jóvenes, quiero hacer un poco más a escala cultural, especialmente con la Dirección de Integración, porque me parece un modelo interesante, y podemos poner la experiencia de mi país y aprender también.