A sus 65 años, José Franco ha liberado más de 400,000 tortugas mari­nas como parte del trabajo para proteger, conservar y garantizar la repro­ducción de las tortugas en la playa Cangrejera, en La Libertad.

«En el tiempo que tengo de trabajar en esto, considero que he liberado unas 400,000 tortugas marinas», dijo José mientras con­templaba uno de los nidos del vive­ro de la Asociación de Tortugueros en playa Los Pinos en Cangrejera (Atoplopc), a la que pertenece hace más de dos décadas.

Originario del cantón Miramar, municipio de Jucuarán, Usulután, lugar donde se forjó como agricul­tor y pescador, desconocía sobre la conservación de las tortugas, pero hace 26 se interesó por cuidar a esta especie.

Aseguró que durante el período del conflicto armado fue testigo de la desaparición de diversas especies en su pueblo natal y de cómo la depreda­ción de estos animales disminuía sus poblaciones.

«Cuando yo vine aquí, este vivero ya existía y ya empezaban a incubar huevos y a liberar tortugas. Comencé a ver tortugas muertas en la playa, algunas porque las mataban o por la contaminación, y me motivó ver que el vivero trabajaba por cuidar­las, y fue así como empecé a trabajar con ellos», relató José a «Diario El Salvador».

Durante todo este tiempo, ha tra­bajado con diferentes proyectos para la preservación de las tortugas, un hecho que le ha proporcionado los conocimientos empíricos sobre la especie para ejecutar su labor.

«En la incubación de los huevos tiene mucho que ver la temperatura. Si la temperatura no se regula ade­cuadamente, el nacimiento se retrasa. Tratamos de mantener una tempera­tura que no sobrepase los 30° centí­grados. Tratamos de regular la tem­peratura con la colocación de palmas. Si la temperatura baja de 30° centí­grados, vamos a tener solo machos; si sube, todas serán hembras. La incu­bación dura 45 días», explicó.

Afirmó que mientras pueda conti­nuará colaborando con la asociación y dedicando su tiempo durante la temporada de anidamiento de tortu­gas para salvar a más de ellas.

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