Por delitos de crimen organizado, 32 pandilleros de la clica Peatonales de la Mara Salvatrucha, del programa Centrales, son enjuiciados por una serie de hechos consumados en San Salvador.
La Fiscalía General de la República los acusa de extorsión agravada, agrupaciones ilícitas, limitación ilegal a la libertad de circulación, proposición y conspiración en homicidio agravado.
Entre sus víctimas a quienes el ministerio público les otorgó régimen especial de protección, hay propietarios de reconocidos hostales y moteles de la capital, dueños de almacenes que funcionan en el centro de San Salvador desde hace varias décadas y otros negocios.
Los mareros también extorsionaron a vendedores ambulantes que ejercen su actividad comercial en la Calle Arce, Calle Rubén Darío, mercado Sagrado Corazón y otras arterias del Centro Histórico.
Uno de los procesados en el Tribunal Quinto Contra el Crimen Organizado de San Salvador, es Saúl Antonio de León García, alias «Humilde», señalado de ser el corredor de la clica Peatonales Locos Salvatruchos y quien cometió siete casos de proposición y conspiración de homicidio, cuatro proposiciones de extorsión y cuatro extorsiones agravadas.
La vista pública también la enfrenta José Elenilson Méndez, alias «Smaylin» o «Burrito de Silent Danger» un palabrero que según la investigación fiscal está vinculado a cinco casos de extorsión agravada.
Mientras que Bryan Alfonso Córdova Mata, es acusado de 11 casos de proposición en extorsión agravada en la capital, según lo ha expuesto la Fiscalía en el juicio.
En la vista pública programada para una semana, el tribunal ha comenzado a recibir la declaración de testigos, el ministerio público ha ofrecido la declaración de 50 personas.
Entre los testigos hay víctimas con régimen de protección, peritos y agentes de la Policía Nacional que investigaron la estructura dándole vigilancia y seguimiento, así como identificándolos como miembros del programa Centrales de la MS.
Los testigos están aportando información sobre las extorsiones que fueron exigidas por los pandilleros y que los amenazaron con asesinarlos y atentar en contra de sus negocios si no accedían a pagar las cantidades de dinero impuestas.






