El exalcalde de San Salvador, Ernesto Muyshondt y el extesorero municipal, Fernando Heriberto Portillo Linares, fueron condenados a cuatro años de prisión por el delito de incumplimiento de deberes al haber pagado fuera de plazo las cuotas laborales pese a que se las retuvieron a más de 80 empleados.

En el mismo fallo, el exdirector de Finanzas de la alcaldía, Santos Omar Muñoz González, fue absuelto por apropiación y retención de cuotas laborales e incumplimiento de deberes.

Mientras que Francisco José Rivera Chacón, quien fue acusado apropiación indebida de retenciones o percepciones tributarias e incumplimiento de deberes, también fue exonerado.

Respecto a Ernesto Muyshondt, los jueces resolvieron condenarlo por apropiación indebida de retenciones o percepciones tributarias, pero como esas cuotas fueron pagadas tardíamente se aplicó una excusa absolutoria, es decir no se impuso pena de cárcel.

A la alcaldía de San Salvador la condenó por responsabilidad civil, pero en abstracto y la Fiscalía tendría que seguir un proceso en un tribunal especializado en esa materia para determinar el monto.

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Ernesto Muyshondt y los tres exfuncionarios de la comuna capitalina fueron acusados de retener $5,492,588.48 de cuotas laborales, entre mayo de 2018 hasta el 30 de abril de 2021.

La Fiscalía General de la República había solicitado que el exalcalde fuera condenado a 22 años de prisión y para los otros tres, penas de 14,16 y 20 años, pero los jueces no accedieron a esa pretensión y solo condenaron a dos a la pena mínima por incumplimiento de deberes.

Para condenar por incumplimiento de deberes, los jueces valoraron el testimonio del pagador quien durante la vista pública declaró que no le transfirieron los fondos pese a que los solicitó y entonces el ilícito fue consumado cuando se pagó fuera de plazo los más de $5 millones.

Incluso la pericia que se hizo entre julio y octubre de 2022 determinó que se afectó a las AFP, Seguro Social, sindicatos, así como instituciones financieras.

El Tribunal determinó que Muyshondt, incumplió sus deberes como alcalde al priorizar su imagen política sobre el pago oportuno de las cuotas ya que había fondos, pero prefirió hacer obras estéticas en la ciudad.