Este año, los alumnos de primer año del Bachillerato Agropecuario del Instituto Nacional de Nueva Guadalupe (INNG), en San Miguel, han dispuesto crear un vivero con 5,000 árboles forestales y frutales, que forma parte del componente 2 (restauración de áreas críticas) del proyecto RECLIMA, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) junto con la organización sin fines de lucro CLUSA.

En el INNG, la reproducción de los árboles se vincula con el plan de estudios del Bachillerato Agropecuario, específicamente en el módulo de Propagación de Plantas. «Tiene que ver con el llenado de bolsa, colocación de semillas, riego, fertilización. Pretendemos producir árboles forestales de especies nativas que serán sembrados en las comunidades de San Miguel Oeste», dijo el docente Raúl Rodas.

Gisela Castillo, de 16 años, cursa el primer año de ese bachillerato y para ella la preparación y cuido de un vivero es algo nuevo.

«Nos han explicado que, de estos arbolitos, algunos nos los vamos a llevar nosotros, otros serán entregados a unas comunidades y a los alumnos que quieran llevar. Esto tiene un fin bueno porque son los que nos dan oxígeno», dijo la alumna.

El proyecto, ejecutado por FAO e implementado por CLUSA, busca la producción de 90,000 a 100,000 plantas, entre forestales, frutales, y otros como café, que se producen en viveros establecidos en los distritos de Ciudad Barrios, Sesori, Nuevo Edén de San Juan, Lolotique, Uluazapa y Comacarán, de San Miguel.

Así como un vivero comunitario con la junta de agua Las Lomitas, del distrito de San Miguel, y dos viveros establecidos en los institutos nacionales de Chapeltique y Nueva Guadalupe.

«Lo más importante es que estamos haciendo la gestión con los actores territoriales para el trabajo en conjunto en la construcción de un plan de restauración», explicó Mariano Peñate, coordinador nacional del proyecto RECLIMA, de la FAO de El Salvador.

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