Lola Castro lleva cuatro años como directora regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para Latinoamérica y el Caribe. Originaria de las Islas Canarias, España, ha dedicado mucho tiempo a servir dentro del sistema de Naciones Unidas.
Ahora tiene su sede en Panamá, y desde ahí supervisa el trabajo que se realiza para combatir el hambre y mejorar prácticas productivas. De visita en El Salvador, tiene elogios para el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
¿Qué hace en su visita a El Salvador en estos días?
Yo llevo ya cuatro años en la región de Latinoamérica y el Caribe como directora del Programa Mundial de Alimentos, y visito con frecuencia todos los países. La semana pasada estaba en Colombia, y esta semana he venido a El Salvador a visitar a mi equipo, a reunirme también con el Gobierno de El Salvador, a tener reuniones con las otras agencias de Naciones Unidas y a ver cómo estamos trabajando juntos.
Una de esas alianzas que ha hecho el PMA es con el Gobierno de El Salvador, a través del proyecto de Gastro-Lab, en donde están capacitando a salvadoreños para nuevos empleos aprovechando el auge turístico. ¿Cómo lo valora usted?
Bueno, eso lo veo como un programa realmente estrella, ¿por qué?, porque juntas a una juventud que necesita entrenarse y luego tener un empleo. Entonces, hay un entrenamiento para que sean buenos productores y productoras de alimentos preparados. Se preparan para ir a restaurantes, para hacer comidas en sus casas, para trabajar también como cocineras y cocineros, en escuelas, en instituciones del Gobierno en este país. Es extremadamente importante que estos jóvenes van a tener un ingreso, una vida, un futuro que es, además, muy innovador porque se están ligando con el turismo, un sector que está en auge.
Entonces, esto es un buen modelo de cómo un proyecto social se liga para un beneficio y un desarrollo económico del país.
Un sector turístico, pero también el sector alimentario. También es un sistema excelente para comprar más localmente, porque todos estos jóvenes que se están entrenando, unos 1,200, cuando vayan a sus lugares de trabajo van a comprar localmente porque se les entrena a que compren a los pequeños y pequeñas productoras del país, y también que hagan platos nacionales que realzan el valor de la nutrición que existe en El Salvador, y platos también nutricionales que mejoran la vida de todos los habitantes que lo van a consumir.
Entonces tenemos una inmensa cantidad de valor añadido, que es un sistema alimentario perfecto, diría yo. Además, crea ingresos, una mejor economía y una manera sostenible para unos jóvenes que podrían estar desempleados.
El Salvador ha vivido un fenómeno de migración en las últimas décadas para huir de la violencia, primero de la guerra, luego de la de las pandillas. Ahora, El Salvador es un país seguro y estos proyectos también hacen que los jóvenes tengan la esperanza de hacer su vida en el país.
Exactamente. Hay mucho futuro y yo creo que realmente tanto el Gobierno como el PMA, en los diferentes ministerios, debemos explorar otros programas que sean de este tipo, de un modelo que agarras a los jóvenes. Otro ejemplo pueden ser también los proyectos de alimentación escolar y de educación.
También se compra localmente, se hace una bebida, «Biofortik», que crea empleo y la consumen los niños que están en las escuelas. Casi más de 680,000 niños y niñas consumen esa bebida nutricional. Crea un cuerpo sano en mente sana. Los niños aprenden, estudian y luego van a ser personas de provecho. Entonces, también compras locales, unido a un proyecto social que genera ingresos y a los salvadoreños del futuro, que van a trabajar en las compañías de negocios que van surgiendo en el país, más y más. Hay muchas posibilidades de que hagamos mucho más de esto juntos.
Hay un proyecto que todavía, si bien no ha involucrado directamente al PMA, pero es muy interesante, que es el de los agromercados que el Gobierno ha logrado eliminar al intermediario y acercar al productor con el consumidor. ¿Cómo valora el PMA estas iniciativas?
Esas iniciativas son excelentes. En esta región de Latinoamérica y el Caribe vemos cómo las productoras, los productores pequeños se pueden juntar y empoderar para que ellos lleguen directamente al mercado. Muchas veces, el Programa Mundial de Alimentos actúa como el primer mercado: lo compramos para instituciones del Gobierno, sobre todo para el proyecto de alimentación escolar, y también puede ser para hospitales, para ayudarlos a que lleguen a tener buena calidad y vendan a los supermercados, etcétera. Y hemos conseguido unos logros enormes.
De hecho, te puedo decir que sabemos ya, y hemos hecho estudios en Guatemala y en Honduras y queremos hacerlos en todo el resto de la región, que por cada $1,000,000 invertido en compras locales directas a los productores, lo que tú me estás diciendo, sin intermediarios, se crean hasta 500 puestos de trabajo permanentes y alrededor de 1,000 personas consiguen aumentar sus ingresos dos veces por encima del nivel de pobreza; es decir, salen de la pobreza y están por encima del nivel de pobreza gracias a esas compras directas. Entonces hay que hacer mucho más, y felicito al Gobierno de El Salvador por hacerlo, y podemos hacer mucho más también.
Además, el ciudadano también se beneficia con precios más bajos y una oferta de productos frescos, locales, y mejora su nutrición.
Sí. Además, evitas la inflación, luego también tienen muchas ventajas de la compra a kilómetro cero, porque evitas el gasto de transporte y la contaminación que produce el transporte. Entonces, todo es más barato. El producto se puede producir localmente. Consumir localmente es más fresco y mucho más diversificado. Muchas veces pensamos que la comida chatarra es más barata que la comida fresca. ¿Por qué?, porque vamos y está lista, pero se ha demostrado y hay estudios que [revelan que] la comida fresca es más barata si la producimos con nuestros productores, mujeres y hombres que trabajan en el campo, y no la movemos mucho. Si la movemos mucho, se convierte en más cara, y ese es el problema. Mucha gente dice que «la comida saludable es más cara» […]. ¡No, es mentira, es mentira! Lo que pasa es que, claro, en una sociedad actual donde todo el mundo está ocupado yendo a trabajar, a lo mejor hay menos tiempo para preparación. Y por eso tenemos que también cuidar a los que nos cuidan. Son las madres, las abuelas las que preparan la comida, y son buenas comidas, naturales, hechas con productos locales. Pero estas personas a veces no son bien tratadas por la sociedad: no reciben salarios, no tienen oportunidades. Entonces, también es un problema importante tratar a los que nos cuidan en una sociedad de cuidados.
Hay otro tema donde el PMA se involucra mucho, que es cómo reforzar las capacidades de las instituciones públicas para enfrentar emergencias
Sí. Estaba hablando con mis colegas y, este fin de semana, por ejemplo, tuvimos unas grandísimas lluvias en República Dominicana y Haití, pero es maravilloso ver lo bien preparado que está todo el mundo. Junto con el Gobierno de la República Dominicana y en Haití tenemos un sistema en que podemos ver si la lluvia llega a estos departamentos, como dicen aquí en El Salvador: tantas personas van a estar en problemas de inundación, tantas personas o tantos refugios van a estar en problemas; vamos a necesitar tantos recursos para avanzar.
En El Salvador, de hecho, trabajamos muchísimo con el Gobierno, con la Dirección de Protección Civil, en la gestión de calamidades, y también con otras instituciones para asegurar que, primero, estamos preparados. Hacemos algo muy bueno, muyinnovador, que se llama «acción anticipatoria». Es decir, tú sabes que va a venir un huracán, hace dos años tuvimos bastante lluvias en la costa por los huracanes del Pacífico, teniendo en cuenta eso, sabes que esa zona va a estar afectada, conoces a la población y, en vez de esperar a que pase el huracán, tú vas a la población y le das un emolumento, un «voucher», para que ellos puedan ir a la tienda a comprar algo de comida, abrigarse, refugiarse o irse a un refugio, y allí van a estar esperando que pase la lluvia. Una vez que pasa la lluvia, no ha pasado nada, porque ellos estaban preparados, tenían qué comer, qué beber.
Luego, pasan las lluvias, vuelven a sus hogares según el Gobierno les dé la información. Esas acciones son muy relevantes, son innovadoras, pero hace falta información digital, datos, y todo lo que estamos trabajando también con el Gobierno para mejorar y aumentar.
De hecho, el fin de semana se activó una alerta verde por lluvias como un tema de prevención para activar la red de albergues, pendientes de que no vaya a pasar una desgracia, porque es mejor prevenir.
Y las personas tienen la posibilidad de ir a los albergues para protegerse si piensan que tienen necesidad, si Protección Civil da la alerta.
El PMA también trabaja mucho sobre los retos para superar la desigualdad y promover el empoderamiento de mujeres. ¿Qué programas están desarrollando ustedes en esa parte?
Todos nuestros programas tienen mucho realce en las mujeres. ¿Por qué? Porque al final la mujer es la que muchas veces produce y prepara la comida para el hogar. Entonces es muy importante, primero, que esté bien preparada la mujer y sepa qué compra o qué produce y qué prepara para la familia; que sea diversificada, que haya una buena dieta.
Latinoamérica y el Caribe producen comida para más de 1,000 millones de personas. Sin embargo, teniendo muchos menos millones de personas, tenemos aún hasta 180 millones en toda Latinoamérica y el Caribe que aún no comen todos los días bien, porque nuestra dieta, nuestra canasta básica, es muy cara en Latinoamérica y el Caribe; porque a veces no compramos en los mercados correctos, no compramos cerca de los pequeños productores o hay algún tipo de inflación.
Sin embargo, El Salvador tiene una buena dieta, tiene la posibilidad de producir, también tiene alguna importación, pero tiene la posibilidad de que las mujeres sean los actores, de que se prepare y se consuma bien.
Como Programa Mundial de Alimentos intentamos trabajar en un cambio de comportamiento, mejorar la dieta, programas nutricionales; también en pequeñas panaderías, pequeños proyectos de ingresos para las mujeres, para que ellas puedan reinvertir en la seguridad alimentaria de su familia. Eso es lo más importante, que todos, tanto mujeres como hombres, tengan la posibilidad de invertir en su seguridad alimentaria.






