Con las expectativas superadas, ayer finalizaron las celebraciones de las fiestas julianas con la solemne misa y procesión en honor a la patrona Señora Santa Ana.

La catedral, sede de la patrona, no dio abasto ante la demanda de los feligreses, que abarrotaron el templo católico para presenciar la solemne misa, concelebrada con los obispos y sacerdotes de las distintas diócesis del país, que se dieron cita para celebrar la misa en honor a la patrona, que tuvo su día especial y de cierre en los festejos.

El obispo de Santa Ana, Miguel Ángel Morán, destacó en su homilía la importancia de los abuelos en la familia y sociedad, teniendo en cuenta que Señora Santa Ana y San Joaquín, padres de la Virgen María, son los abuelos del Niño Jesús.

De acuerdo con la tradición católica, Señora Santa Ana es además la santa intercesora de las personas de la tercera edad, por lo que, durante la misa, una comitiva de adultos mayores recibió una bendición especial por parte del obispo.

Por la tarde, la imagen de Señora Santa Ana salió en procesión a recorrer las calles de la ciudad que lleva su nombre, visitando las distintas parroquias de la zona urbana, para culminar la celebración patronal con un concierto de música católica y una quema de fuegos artificiales.

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