La Fundación Rafael Meza Ayau, en colaboración con la Alcaldía de San Salvador Centro, y otros aliados del sector privado, inauguró ayer en la Comunidad Cristo Redentor 2 un proyecto integral de saneamiento, que busca mejorar la calidad de vida de los residentes, a través de la instalación de un sistema de aguas negras.
El proyecto estuvo a cargo de la fundación y comprendió la instalación de tuberías, construcción de pozos de registro y obras de refuerzo necesarias, para que 91 familias cuenten ahora con servicios sanitarios lavables dentro de sus viviendas.
Dicho proyecto impacta positivamente a más de 250 personas de la comunidad Cristo Redentor 2, que no contaban con dicho servicio básico desde hace 40 años.
La inversión realizada fue de $652,365, proveniente de aportes de diversos donantes privados; además de $23,415 en aporte comunitario a través de ayuda mutua, equivalente a más de 1,000 horas de trabajo colaborativo.
«En Cristo Redentor 2 lo que inició como una visión compartida se convirtió en una causa que unió manos, conocimientos y corazones», expresó Carla Meyer, directora ejecutiva de la Fundación Rafael Meza Ayau.
El proyecto inició hace ocho años, con el propósito de mejorar las condiciones de vivienda de las familias de dicha comunidad, que tenían diversas necesidades.
«No fuimos nosotros los que decidimos en cuál de esos retos trabajar. Fue la misma comunidad que nos decía: queremos un espacio recreativo; que fue un bonus al cerrar el proyecto; queremos mejoras en los pasillos, hay muchas dificultades, queremos crecimiento económico, pero lo que más queremos es tener nuestros baños propios en cada casa», indicó Karen Massana, gerente de proyecto de la fundación.
Massana mencionó que anteriormente las familias compartían 13 baños comunitarios, los cuales no siempre se encontraban habilitados en su totalidad, debido a trabajos de mantenimiento.
La gerente de proyecto agregó sobre el nuevo sistema de saneamiento que es muy gratificante «poder hablar de tener en tu hogar un baño para tu familia, que a veces son cinco o seis personas en una casa, que puedan tener su baño privado. Qué más dignidad podemos hablar y qué más impacto profundo que ese».






