Los 22 cabecillas de la Mara Salvatrucha que integran la ranfla histórica ordenaron «abrir las válvulas» [asesinar salvadoreños de forma masiva] en cuatro ocasiones, así lo confirmó el testigo clave Marisela.

Al rendir su testimonio, afirmó que esa modalidad criminal, que consistía en asesinar a cualquier persona, la ejecutaron en cuatro ocasiones: la primera fue en 2012, luego en 2016, la tercera en 2019 y la última en 2022, la cual llevó al Gobierno a instaurar el régimen de excepción.

Otros testigos con régimen de protección que han declarado, y la información aportada por 13 criteriados mediante anticipos de prueba, vinculan a la ranfla histórica de la MS con 47,420 delitos que ordenaron entre 2012 y 2022.

Entre esos crímenes que cobraron relevancia están el de los hermanos Toledo y la futbolista Jimena Granados, privados de libertad en Santa Tecla, así como la masacre de cuatro soldados en Vista al Lago de Ilopango.

En el análisis jurídico planteado por la Fiscalía General de la República se ubica a los cabecillas como los «hombres de atrás», es decir, se convirtieron en los verdaderos autores de los crímenes sin ensuciarse las manos.

Uno de los testigos que compareció ante el juez dos del Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado dijo que 17 homicidios consumados solo por la clica Tecla Locos Salvatruchos del programa Libertad, en varios distritos del departamento, fueron autorizados por la cúpula de la Mara Salvatrucha.

Agregó que los fundadores de la organización terrorista sabían que la estructura territorial Teclas Locos Salvatruchos había asesinado y enterrado a 200 personas entre 2013 y 2021 en la Finca Suiza, de Nuevo Cuscatlán, La Libertad, que se había convertido en una de las bases de operación de la pandilla.

Incluso, manifestó que los cabecillas históricos avalaron por más de una década cometer extorsiones, privaciones de libertad y compra de armas de fuego para utilizar en los hechos delictivos.

El fiscal adjunto contra el Crimen Organizado del ministerio público, Max Muñoz, dijo que «fueron los que ordenaban desde las cárceles, desde las calles, a la estructura para cometer los hechos delictivos. Es por ello que se está utilizando la teoría de la autoría mediata de los aparatos organizados de poder para atribuirles absolutamente todos los delitos de la estructura a estos ranfleros, que siempre estuvieron dando las órdenes y tuvieron ellos la capacidad de autorizar o denegar que una persona viviera».

En las primeras tres jornadas de la audiencia única abierta declararon cuatro testigos, quienes han reconocido a los ranfleros históricos y mencionaron crímenes ordenados por estos cabecillas; uno de esos casos fue el homicidio agravado de un padre y su hijo por negarse a pagar $10,000 a la pandilla.