El modelo Bukele no solo resolvió el grave problema de inseguridad generado por las pandillas en todo el país, sino que también priorizó las ciudades golpeadas por la criminalidad, como San Pedro Perulapán, municipio de Cuscatlán Norte, donde en ataques armados fallecieron estudiantes, maestros, agricultores, policías, militares y otras víctimas de masacres.
En uno de estos ataques armados tres personas fueron asesinadas, entre ellas, un agente de la Policía Nacional Civil, durante el ametrallamiento a un bus de la ruta 144 en el cantón Miraflores en septiembre de 2015. En este mismo hecho tres personas más resultaron lesionadas.
Al cierre de ese año, San Pedro Perulapán encabezó el listado de las 10 ciudades más inseguras del país que concentraron el 32 % de los homicidios registrados en 2015, cuando hubo 6,656.

Ese año el país figuró como el más peligroso del mundo. La tasa de homicidios de Perulapán fue de hasta 319 por cada 100,000 habitantes, con lo que en 2015 se convirtió en el municipio más peligroso del país, seguido de Apopa, con tasa de 175, y San Salvador, con 166. En 2016, Perulapán repitió como la ciudad más insegura, con una tasa de 184 homicidios por cada 100,000 habitantes. P
PERULAPÁN SE ABRE AL MUNDO
A partir de 2022, cuando las autoridades intensificaron los operativos en todo Perulapán, los criminales fueron interceptados y confinados en prisiones de máxima seguridad. Resuelto el problema de la inseguridad, los perulapanecos honrados y trabajadores decidieron mostrarse al mundo al promover todas las atracciones naturales que caracterizan a su distrito.
Es así como turistas nacionales y extranjeros visitan las cascadas de hasta 30 metros del cantón El Rodeo. Recurrentes son también las caminatas al cerro El Güegüecho, en el cantón Paraíso Abajo, donde se puede tener vistas impresionantes de la puesta del sol.
Alejandro Alfaro es un poblador que junto con otros vecinos promueven en redes sociales visitas guiadas por esos lugares mágicos rodeados de abundante vegetación. «Lo que le da mayor vida a San Pedro Perulapán es la zona rural», comenta Alejandro.

Este ciudadano relata que aprovechan el clima de seguridad actual para promover el distrito y generar desarrollo, pues antes las zonas boscosas «eran utilizadas por los muchachos [mareros] para esconderse» de las autoridades. En su caso, acondicionó parte de un terreno al que llamó La Joyita de la Abuela para recibir a turistas.
«Aprovechamos que tenemos cascadas de por lo menos 30 metros de altura para que las personas puedan venir a hacer senderismo y escuchar el canto de los pájaros», afirmó.
SIN PANDILLAS NO HAY DESERCIÓN ESCOLAR
Otro de los beneficios de la seguridad es que la deserción escolar dejó de ser un problema, pues al no haber pandilleros que acechen no hay riesgo para los estudiantes. La directora del Centro Escolar San Pedro Perulapán, Jonni Elizabeth Cruz, explicó que la seguridad es la razón por la que los jóvenes han dado continuidad a los estudios.

«Hoy ningún niño me dice que se va a ir porque lo han amenazado», afirma la directora. La institución brinda servicio educativo a 152 jóvenes que cursan de sexto a noveno grado. En años anteriores, las maras fueron la principal causa de deserción.
«Ahora, las razones por las que se presentaron uno o dos casos de deserción fue por el cambio de trabajo o vivienda de los padres», comentó.
En 2018 se registró la última agresión hacia un estudiante, cuando un joven sufrió una golpiza. Ahora, este centro de estudios es priorizado por la Policía para impartir charlas de prevención de la violencia y también por el Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Conapina) para abordar temas de acoso escolar, bullying y leyes.
CAMPANARIO Y LA BATALLA DE FRANCISCO MORAZÁN
San Pedro Perulapán es el distrito más poblado del departamento de Cuscatlán con 51,414 habitantes. La amabilidad de su gente es su principal carta de presentación; su campanario, uno de los mayores orgullos nacionales que atrae a cientos de visitantes cada año.
En ese lugar se libró una de las batallas más importantes, pues el 25 de septiembre de 1,839, el general Francisco Morazán desalojó las tropas invasoras del general hondureño Francisco Ferrera.






