A 50 años de cárcel fue condenado José Ricardo Hernández Sánchez, quien fue encontrado culpable de asesinar a su expareja en Soyapango.
La pena se la impuso el Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador, al finalizar la vista pública la Fiscalía General de la República probó con elementos tecnológicos y otra variedad de prueba que cometió el crimen.
El ministerio público lo acusó por feminicidio agravado y la jueza accedió a la solicitud de imponerle la pena máxima por ese delito consumado el 14 de septiembre de 2024.
Durante el juicio el fiscal del caso expuso que la víctima regresaba a su casa de habitación en compañía del imputado y cuando llegaron a la vivienda comenzaron a discutir.
El imputado abusó sexualmente de ella, la golpeó y terminó asfixiándola, tras el crimen las autoridades lo capturaron y desde que enfrentó la primera audiencia en el Juzgado Cuarto de Paz de Soyapango ha permanecido en la cárcel.
Pericias, prueba documental y testimonios presentó la Fiscalía en contra del feminicida quien terminó estrangulando a su expareja. La jueza valoró un informe técnico de geolocalización mediante antenas telefónicas el cual confirmó la presencia del imputado en la casa ubicada en la colonia Divina Providencia de Soyapango.
El ahora condenado tuvo una relación con la víctima con quien procreó una hija cuando ella aún era menor de edad, pero se habían separado en el 2022 debido a que la relación se había tornado conflictiva y con episodios de violencia. Pese a eso, estuvieron en contacto por el vínculo con la hija.
En las pesquisas se determinó que en septiembre de 2024, coincidieron en un bar donde se produjo un altercado con personas conocidas del imputado y se fueron discutiendo hasta la casa de la víctima.
Se menciona que la joven envió un video a un pariente mostrando una lesión y se observaba a Hernández Sánchez en el lugar, posteriormente la hallaron muerta.
En la prueba expuesta en el juicio se estableció que la víctima se encontraba en situación de vulnerabilidad desde el inicio de la relación con un círculo permanente de violencia.
Además, el imputado fue la última persona que estuvo con ella y a través de un peritaje la Fiscalía probó con activación de las antenas telefónicas que estuvo en el área geográfica a la hora del feminicidio.






